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Reportaje

El tiempo como moneda de cambio

A. F. C. (ICAL) / Palencia - domingo, 4 de noviembre de 2012
- Foto: Sara Muniosguren
El primer Banco del Tiempo cuenta ya con 40 socios que ofertan y demandan servicios a cambio de los del resto de usuarios

 

Intercambio una hora de iniciación al alemán por una de aprendizaje en el corte de jamón. Éste podría ser, a grandes rasgos, el funcionamiento de un Banco del Tiempo cualquiera, un banco un tanto peculiar que funciona sin dinero en el que la moneda de cambio es una divisa social y en el que los intereses se transforman en tiempo que dedicar a los demás. Palencia cuenta desde hace poco más de un mes con el primer Banco del Tiempo –hasta ahora era la única capital de provincia de la Comunidad que no había puesto en marcha esta iniciativa-, gracias al empeño de sus promotores y a la buena voluntad de los ciudadanos, que han hecho que sean ya más de 40 los socios adheridos al proyecto. 
Sin duda, la eclosión de las redes sociales como medio de comunicación ha sido un factor fundamental para la creación y puesta en marcha de este proyecto. Fue Javier Hernández, veterinario de profesión y voluntario en el Banco del Tiempo de Valladolid y los teléfonos de la esperanza de Valladolid y Palencia, quien decidió lanzarse a crear en Palencia una iniciativa similar. Así, gracias a la ayuda de los compañeros de la capital vecina, Javier, tras la falta de respuesta por parte del ayuntamiento, creó un perfil en Facebook a través del que pudo realizar varios contactos. De esta forma, se cruzó con María Eugenia Jamkosián, argentina residente en Palencia, donde ejerce como profesora, quien decidió ser el otro alma máter del proyecto. 
«Pensamos que si algo así funcionaba en otras ciudades por qué no aquí y por eso creamos un evento para realizar una primera reunión informativa con el objetivo de captar socios y dar a conocer la labor del Banco del Tiempo», explican Hernández y Jamkosián. El perfil de Facebook cuenta ya con más de 900 amigos, si bien la primera reunión fue algo menos multitudinaria. «Acudieron una decena de personas», sonríen. Pero son conscientes de que es un proceso largo que lleva tiempo. Un mes después, la Biblioteca Pública de Palencia acogió una nueva charla que contó con más de 100 asistentes y, ahora, el Banco del tiempo cuenta con más de 40 socios. «En un mes somos el 10 por ciento de miembros de bancos como, por ejemplo, el de Valladolid, que ya lleva años de andadura, por lo que es para estar contentos», añade Jamkosián. 
Sin embargo, el objetivo último no es lograr el máximo número de socios, sino conseguir la máxima interacción entre ellos. «Lo importante es que los que estén asociados generen movimientos para que esto sea algo dinámico», explican los promotores del proyecto. De ahí que uno de los requisitos para inscribirse sea aportar actividades en el apartado de oferta y ser activo también en la demanda. El Banco cuenta ya con una amplia oferta de servicios, que van desde la enseñanza de idiomas, bailes, ayuda a domicilio, informática o deportes, hasta estética y belleza o talleres de masajes y memoria, pasando por otras menos comunes como el corte de jamón o prácticas de conducción. «La ventaja de esto es que no tienes por qué ofertar lo que sabes o has estudiado, sino que puedes dedicar tu tiempo a charlar con otro usuario que lo necesite, salir de paseo o simplemente hacerle compañía», apunta Hernández. 
Perfil Social. El Banco del Tiempo nace con una clara vocación social, ya que favorece el trueque de servicios y las relaciones personales entre sus usuarios. «El fin primario son, por supuesto, los intercambios de servicios, pero detrás de eso se esconde un claro perfil social que trata de fomentar la relación entre los usuarios y facilita poder conocer gente nueva», señala Jamkosián. Por ello, el próximo viernes, día 9, celebrarán el acto oficial de inauguración en el que «los socios podrán poner cara a los servicios que se ofertan y quizá ello favorezca que haya un mayor número de intercambios», añade la impulsora.
El funcionamiento de la entidad es muy sencillo. Los interesados deben aportar sus datos personales a la organización, y añadir además qué servicio están dispuestos a ofrecer a cambio de beneficiarse de los ofertados por el resto de usuarios. A partir de ahí se crea una tabla con el total de servicios ofertados que se envía por correo electrónico a todos los socios. Cada uno de ellos dispone de una cuenta de correo electrónico asociada al Banco del Tiempo, de forma que se facilita la comunicación entre los propios usuarios y su privacidad. 
Un sistema que tiene sus ventajas y sus inconvenientes, ya que, como destaca Javier Hernández, «sólo podemos llegar a un sector de la población, que es el que domina las nuevas tecnologías y tiene acceso a Internet». Por ello, han solicitado al ayuntamiento la instalación de un buzón de correos para que la gente que no puede acceder a Internet pueda también participar en la iniciativa, a la que de momento sólo se puede acceder a través de Facebook, el blog www.bdtpalencia.blogspot.es y el correo electrónico bdtpalencia@hotmail.es.
Después de cada intercambio, los usuarios deben remitir un correo electrónico a la gerencia del Banco del Tiempo para realizar un análisis estadístico y profundizar en factores como cuánto ha durado el intercambio, quienes son los socios más participativos, los servicios más demandados, etc. «Es una labor recíproca que se basa en la oferta y la demanda. El objetivo es dar y recibir y no sólo beneficiarse de lo que los demás ofrecen sin nada a cambio. Esto se basa en la buena voluntad de la gente», precisa Jamkosián. 
Fomentar los intercambios. La situación económica actual ha propiciado la proliferación de este tipo de entidades en las que el tiempo funciona como moneda de cambio sin necesidad de desembolsar dinero. La crisis ha contribuido si duda a la creación de numerosos bancos del tiempo, si bien en el caso de Palencia no son los más afectados por la crisis los que más están participando del proyecto. «Hay gente en paro que por tanto tiene más tiempo libre y puede dedicarlo a los demás, pero los que más intercambios realizan son paradójicamente los que trabajan porque quizá sean también los que más necesidades tienen», subraya Hernández. 
El Banco del Tiempo cuenta con socios con un perfil bastante definido: personas de 25 a 40 años en su mayoría ocupadas y con acceso a Internet. Por ello, uno de los objetivos de los promotores es ampliar ese abanico para llegar a otros sectores de la población, como los mayores, que «también tienen mucho que ofrecer en esto». Una opción que pasaría por conseguir un local propio –hasta ahora desarrollan su actividad en uno cedido por el Teléfono de la Esperanza- en el que poder ofrecer información directa a los potenciales usuarios. 
El futuro del Banco del Tiempo de Palencia pasa ahora por «seguir incrementando el número de usuarios y apuntar a un mayor volumen de intercambios», matizan. No obstante, sus aspiraciones van más allá y ya se plantean incorporar actividades sociales a propuesta de los propios usuarios, como por ejemplo talleres de diversas materias en los que puedan participar los socios y además todas aquellas personas externas que quieran, como una forma de fomentar la participación e incentivar los futuros intercambios. Por el momento, la entidad que acaba de nacer da sus primeros pasos de forma firme en Palencia con el único objetivo de mantenerse en pie y seguir creciendo.
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