Víctor Corcoba

Algo más que palabras

Víctor Corcoba


Corregirnos de corazón

06/02/2024

Realmente cuesta entender este río de miserias, que lo único que acrecientan es la violencia, la agresión y la fragmentación entre análogos, cuando lo que estamos predestinados es a atendernos y a entendernos entre sí, lo que debe implicar el sometimiento al bien común del colectivo humanitario, en vez de la estúpida e insolidaria búsqueda de poder y el privilegio individual. 
Desde luego, si en verdad queremos corregir el estado del mundo, tenemos que potenciar el auténtico desarrollo para todos, mediante la adopción de medidas coordinadas, ya no sólo para un beneficio equitativo, incluso por la aplicación de normas éticas universales, que frenen los sistemas financieros abusivos o usureros. 
Lo importante es avanzar hacia una economía poliglobal que nos humanice y no nos pervierta; caracterizada por el equilibrio, el balance justo y el respeto hacia todos. Ahora bien, ningún problema económico tiene una solución puramente mercantil, lo que nos exige la debida consideración a las diferencias legítimas. Aparte de que las personas que se bastan a sí mismas, son temibles e inservibles para el horizonte de la concordia, pero incluso son una carga de despropósitos de difícil encauzamiento. 
Es verdad que, aunque nuestro momento parece mostrar signos de un cierto retroceso, hemos de reconocer que cada época debe retomar las luchas y las conquistas de las generaciones pasadas, poniendo las miras aún más elevadas, como revitalizar las finanzas, responder a la amenaza del cambio climático y garantizar que la inteligencia artificial se utilice como una fuerza positiva. 
Por ello, es fundamental el diálogo abierto, auténtico y transparente, para restablecer la entereza mutua entre individuos y naciones. Indudablemente, no hay soluciones fulminantes, ni tampoco remedios ideales. Se trata, eso sí, de abordar todos los síntomas de forma holística y multilateral. Sabemos que el reto al que nos enfrentamos no es nada fácil, es la acción conjunta y colaborativa de la entera familia de las naciones. Únicamente, de este modo, dejando a un lado las lógicas visiones mezquinas, podremos avanzar y que nadie quede postergado. Al fin y al cabo, algo puede ser todo.