Víctor Corcoba

Algo más que palabras

Víctor Corcoba


Trastornos mentales

02/04/2024

Hoy el espíritu terrorífico que nos inunda es el sarampión de la humanidad. Por eso, no hay mejor avance que pasar de la supervivencia a la dicha, a ese bienestar que todos deseamos conquistar y que comienza en el propio hogar de cada uno. Por cierto, una educación que no sea sensible a cualquier malestar o dolencia, marchita el corazón; y hace que los jóvenes estén insensibilizados respecto al sufrimiento, cuando debe hacernos crecer los vínculos familiares. 
En consecuencia, reafirmar y promover la plena realización de todos los derechos humanos y libertades fundamentales de las personas con hiperactividad, ansiedad, autismo, trastorno bipolar o de conducta, en igualdad de condiciones con los demás, aparte de ser algo justo para hacer realidad el sueño de una sociedad inclusiva, nos insta a comprendernos en la diversidad y a extender el abrazo, que es lo que en realidad nos lleva a una vida plena y gratificante. Por desgracia, el contexto social no siempre acepta a los enfermos mentales con sus limitaciones, lo que dificulta hallar los recursos.
Desprendernos de los intereses egoístas es esencial para entrar en la sanación de un orbe cada día más dolorido, con talantes necios y comportamientos inhumanos. Mutuamente, tenemos que aprender a reprendernos, sobre todo para incentivar los propios talentos y potenciales que poseemos, lo que requiere un ejercicio persistente y una mirada comprensiva. 
En este sentido, la situación humanitaria en el mundo es devastadora, la intensidad y el alcance de las hostilidades, nos están dejando sin palabras. Todos estos padecimientos, que nos sembramos muchas veces unos hacia otros, además nos dañan como linaje pensante, nuestro propio árbol existencial. 
Nos conviene, pues, a todos hacer examen de conciencia; al menos para adiestrar la voluntad e instruirnos en nuevas líneas de acción, como puede ser invertir mucho más en la salud mental de niños y adolescentes, lo que implica mejorar no sólo el rumbo sanitario, sino también la prosperidad humanística. Precisamente, el papel de la comunidad asistencial, debe ser prioritario en un mundo globalizado, pero no fraternizado, en parte por esta crisis de humanidad.