Julio César Izquierdo

Campos de Tierra

Julio César Izquierdo


Cosas

20/01/2024

He visto cosas que no creeríais. Chorizos culares perdiendo los cuartos traseros para ser los primeros en llegar a la mesa, convirtiéndose en comensales improvisados que se toman un caldo de pollo ante la mirada atenta de un pavo real que canta «viva la numeración». He visto adobar escarolas de importación en jugo de piña vegana mientras las cigüeñas tiraban de pico y pala en la torre más cercana. Cosas tan reales que parecían imaginadas y que pasaban por delante de tu mirada como una moto sin gasolina ni plomo. He visto refranes con rima asonante y décimas de fiebre en sonetos que amenazaban con hacerse lírica de ópera sin operar. Ver para creer, como un árbol sentado a los pies de un pilón a ciento veinticinco. Sin transformador ni nada. Alucinante, de verdad. He visto robar una azada y un martillo sin cable, simplemente al tirón sin soga ni ahorcado. Pero de repente, zas, llegar y besar el santo y toda la herramienta a la furgoneta, con itv pasada en abril del 90 y con un paquete de celtas cortos a medio prender en el asiento de atrás. Para no contarlo, porque tiene difícil digestión. Como unas alubias que aparecieron ayer por la puerta, hablando entre ellas y comentando en alta voz que las que viven bien son las lentejas porque han firmado un mejor convenio con las grandes superficies y también con las pequeñas mesetas. Un desorden, pero que tiene un toque divertido cargado de hierro que desea ser fósforo de otro costal. Así es. Y a veces pienso que son invenciones de la gripe de enero o de las uvas de diciembre, o de los turrones, que cada vez son menos duros y más de portada de revista de moda. Tal vez, con unas manzanillas a las finas hierbas todo vuelva a su ser, aunque la infusión me está buscando la vía y lo que asoma son los raíles de una vida que persigue la fábula en las temáticas más triviales. Tal vez por ello, por lo trivial, estoy arreando un queso curado para poner fin a mis males, si es que los hubiere. Porque en verdad os digo, palabrita del Niño Jesús, que para lo que hay que ver mejor inventarse otras realidades y mundo. Que a lo mejor no es mala receta para sobrellevar -con humor- el quehacer terrenal, que de puro ordinario se hace asombroso. Así, sin más, me voy al bar a tomar café.

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