Carmen Arroyo

La Quinta

Carmen Arroyo


Sostenerla y no enmedarla

02/11/2023

Significa querer tener siempre la razón, a pesar de ir contra corriente. Estoy oyendo El Quijote del siglo XXI, 2016, ficción sonora sobre la obra de don Miguel de Cervantes y Saavedra, Se conmemoraba el cuarto centenario de la publicación de la segunda parte de Don Quijote de la Mancha y de la muerte de nuestro autor más universal. La feliz idea, hacer una dramatización radiofónica nació, en Radio Nacional de España. Su director Benigno Moreno. No todos habían leído El Quijote entero. Oírlo en la voz de buenos profesionales, era otra cosa. Como anécdota, les cuento que -en las escuelas, 1.949- si la maestra era lectora creaba hábito de lectura. La mía, doña Concha Calleja, en Valladolid, Grupo Escolar San Fernando, nos ponía alrededor de su mesa y cada una leíamos dos o tres frases de aquel libro de tapas rojas o azules, papel biblia, cada tarde. Me gustaba leer. Mi padre, Vidal, me había enseñado y me «ponía deberes». Supo que no había suficientes recursos con aceitunas de verdeo, aceite, y naranjas, leche y quesos y algo más para mantener a sus hermanos y casar a las hermanas y emigró con mi madre, de 22 años, a Valladolid. Esperaba, con la venta de encajes que se hacían en el pueblo y manteles de hilo bordados, salir adelante. Con sacrificio y trabajo el matrimonio logró su sueño: dar carrera a sus cinco hijas. Padre y abuela, despertaron  mí una vocación en la que nadé como pez en el agua: maestra de Educación Infantil, durante cuarenta años seis meses y diez días. Año 1.963, en mi escuela de Cubillo  de Ojeda ya no se leía El Quijote. El doctor Feliciano Ortego y Aguirrebeña publicó en Palencia (1883) La restauración del Quijote, con más de 800 páginas. Estudio comparativo de varias ediciones y sus respectivas notas con un ejemplar de la de 1.605, impresa por Juan de la Cuesta, que contiene anotaciones, acotaciones y correcciones de puño y letra de Cervantes en los márgenes y cuerpo de la impresión. Fue médico en el Hospital de San Bernabé y director. El 19 de enero de 1899, Día de Palencia escribe que, según la esquela, «Ha fallecido a las cuatro de la tarde de hoy». Sostuvo hasta el final su «verdad». Menéndez Pelayo expresó su sapiencia en contra. Ortego contestó muy enfadado y siguió en su obcecación.