Carmen Arroyo

La Quinta

Carmen Arroyo


Hablemos de poesía

04/04/2024

Partimos cuando nacemos, /andamos mientras vivimos, /y llegamos/al tiempo que fenecemos; /así que cuando morimos/  descansamos./ Este mundo bueno fue/ si bien usásemos dél/ como debemos/ porque, según nuestra fe, / es para ganar aquel/ que atendemos./ Y aún  aquel fijo de Dios/ para subirnos al cielo, / descendió / a nacer acá entre nos, / do murió./ Ved de cuán poco valor/ son las cosas tras que andamos/ y corremos; / que, en este mundo traidor, / aun primero que miramos/ las perdemos;/ de ellas deshace la edad,/ de ellas casos desastrados/ que acaecen, / de ellas por su calidad/ en los más altos estados/ desfallecen. /  
¡Cuánta certeza encierran las Coplas! Escribía Julián Marías, de la Real Academia Española, hace tiempo, aunque, al menos para mí, no importa el paso del tiempo si lo que queda es bueno y este artículo lo es y mucho. Y hace pensar y aligera nuestra mente porque halla calidad en las Coplas y en lo que él escribe. 
No me resisto a transcribir algo de su hermoso y atinado artículo, habla de «la calidad de la frase» o «calidad de línea». 
«Hay textos tan breves e intensos que su conjunto no rebasa unas cuantas páginas; suele ser particularmente fulgurante, en prosa o con mayor probabilidad en verso; pero el fenómeno de la calidad sigue siendo excepcional: se da en pasajes breves escritos. Un ejemplo extraordinario es el asombroso que a fines del s. XV compuso Jorge Manrique, las Coplas a la muerte de su padre el Maestre don Rodrigo. La simplicidad, la sencillez de esas Coplas, la asombrosa madurez de la lengua española  a finales de ese siglo hace posible que se puedan publicar medio milenio después en un periódico, accesible a todos los que hablan español, algo imposible en las demás lenguas europeas, con la excepción del toscano».
Y no me resisto a terminar sin las palabras con las que Julián Marías finaliza su artículo: «Al llegar al momento de la muerte, a la despedida esperanzada de todo aquello que reclama nostalgia, esas pocas palabras aladas en que se resume la actitud final: voluntad placentera, clara y pura». Termino volviendo a Don Jorge Manrique: «No gastemos tiempo ya/ en esta vida mezquina/ (sic…) Que querer hombre vivir/ cuando Dios quiere que muera/ es locura».

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