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Froilán de Lózar

La madeja

Froilán de Lózar


Recuerdos

30/07/2021

Alfonso Santamaría que nació en Castrojeriz pero que se afincó para siempre en Palencia, y que este mes de agosto nos hablará cada día en Curiosón de la vieja Palencia, (será un post breve pero sabroso, con la historia de calles y de personajes entrañables), nos recuerda en la presentación de su cuaderno lo que le decía su padre: «Llega un momento en la vida que solo vivimos de recuerdos».¡Qué gran verdad! Yo creo que los recuerdos nos viven a nosotros. Somos recuerdos para otros. Vivimos en los recuerdos de los demás y hasta los recuerdos más tristes nos ayudan a mirar con nostalgia otra forma de vida, donde la palabra, ya lo he repetido muchas veces porque es un recuerdo que lo tengo presente, tenía una vigencia que no tenía la firma.
Uno de los recuerdos más vivos, en cuanto a trabajos y costumbres, era la llegada de la trilla. En los meses de julio y agosto se ocupaban todas las eras por encima del pueblo. Los rapaces íbamos a las eras a escondernos, o a recoger el grano a la caída de la tarde. Los trillos eran arrastrados por una pareja de vacas, algunos apuntan que arreados por un trillique (rapaz) aunque yo siempre recuerdo a gente mayor que manejaba bien la conducción y estaban pendientes del caldero por si cagaba la vaca. Recuerdo el aventado, que consistía en echar al aire la mezcla de paja y grano obtenida. Alguno se dejó los dedos en el engranaje de las beldadoras que vinieron después y ya ni recordamos la velocidad a la que pasó todo, lo que supuso la mecanización del campo. La escuela de niños con el maestro segoviano Arribas y antes con don Evaristo y la escuela de niñas donde ejerció en mi tiempo María Jesús, que se casó con uno de los perujos, de Urbaneja. Recuerdo las escuelas viejas, en la Casona de la plaza que a finales del pasado siglo se reformaba por completo y hoy es un espacio para colonias en verano; la matanza en invierno; las dianas por las fiestas; el Concejo, que era una especie de tribuna con acuerdos y resoluciones inmediatas. En fin, voy a coger aire, me tomo un respiro en la madeja y, si todo marcha bien, nos vemos en septiembre para seguir hilvanando recuerdos.