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Toyi Marcos Sosa

Desde mi ventana

Toyi Marcos Sosa


Agoreros o no

20/03/2022

Tal si fueran las plagas de Egipto sobrevuela la opinión, de que buena parte de la población mundial sobra así que, si no es de una manera, nos eliminarán de otra. Viene de lejos, dicen, pero con el comienzo de la pandemia, agoreros o no, repetían que venían especialmente a por los mayores. Y sucedió, que debido al desconocimiento al que hubo que enfrentarse los sanitarios que pusieron su mejor empeño para auxiliar e hicieron cuanto pudieron, las situaciones que soportaron fueron verdaderamente horribles; muchos de ellos también fueron víctimas. Por esas fechas arriba o abajo, hermoseada posiblemente con la mejor intención, llegaba la aprobación de la ley sobre la eutanasia y, entra una congoja… Menos mal que de los sanitarios implicados para ayudar a morir en Castilla y León, 415 se declaran objetores. La decisión de invadir Ucrania aterra, trae éxodo, destrucción, pobreza, muertes de las que no hay cifras precisas pero si los planes no salen al gusto del cerebro imprevisible del maestro de artes marciales, las muertes pueden ser millones. Dios no lo quiera. Agoreros o no, conjeturan sobre una Tercera Guerra Mundial y se atreven a mencionar La Corte Penal Internacional lo cual no es lo deseable, aunque añaden, que eso no va con el ruso que no teme a nada ni a nadie. Tampoco saben a qué estará dispuesto: si a lanzar y a recibir lo que algunos analistas y la población mundial más teme. Pero el ruso gozará de cómodos búnkeres bien abastecidos de los que dispondrá como corresponde a persona de tal poder; disfrutará de todo lo inimaginable en ciudad subterránea en familia, sus colaboradores e invitados. Y España, empieza a mostrar interés por ese tipo de fortines hasta el punto, que las peticiones han subido del orden del 50% por aquello de fugas químicas, ataques nucleares y demás bondades con lo que toda guerra puede obsequiar a los más desamparados. 
La sed de lograr lo infinito es el deseo de todo dictador que exige e impone obediencia en extremo. Pero si es ese el porvenir que ofrecen a sus pueblos, hay que reconocer que la humanidad retrocede. El mundo está en vilo. Hablen de paz; no de guerra.