Fernando Martín Aduriz

Dirección única

Fernando Martín Aduriz


Narración o información

08/01/2024

Un exceso de datos informativos es acumulativo, como los trasteros, pero es antihistórico, pues pierde significatividad, pierde magia. Estoy con el filósofo coreano Han, cuando reclama atención acerca de lo que llama la crisis de la narración. Los periodistas y los psicoanalistas no podemos estar más de acuerdo, sufrimos a diario las consecuencias.
El desencantamiento del mundo tiene ese colorido. Las cosas tienen un devenir, pero es mudo. Únicamente los niños siguen soñando con que las cosas hablan, tienen una historia significativa detrás, como la piedra del románico de Micaelis en Revilla de Santullán. Los niños, últimos habitantes del mundo mágico los llamó Benjamín Walter. Estos días, si los adultos no les hablan sólo de cachivaches y objetos, sino que les narran cosas, aflorará su brillar de ojos.
Es que estas fechas navideñas no pueden ser más explícitas respecto al exceso de amontonamiento de informaciones, felicitaciones y superficialidades manidas, cosas y objetos idénticos prestos a ser sumados, acumulados al trastero. Tal es así, que no hay tiempo para el reposo narrativo, la poesía de los recuerdos que se cuentan, las historias que se pueden evocar desde nuestro archivo memorístico. No hay tiempo para contarnos historias y ver fotografías, o reunirnos tranquilamente y pasear con viejos amigos, pues estamos comprando objetos destinados a una vida fugaz, francamente olvidables, o comiendo y bebiendo con fruición, sin tiempo para más, salvo para obedecer al silente tirano de la dictadura enjoy. También las narrativas de los populismos, de los extremismos y de los nacionalismos gozan de apoyo porque son un refugio identitario y de sentido. Además, permiten creer firmemente en que los otros son lo peor, y de ese modo justifican no conocer lo peor de ellos mismos. Pienso que tanto reclamar más narración por parte de algunos filósofos que aún no visitaron un diván, tiene su lógica. Necesitan escribir libros al mundo alertando de la crisis de la narración. Hacen bien en sumarse así a la larga lista de quienes como los poetas o los músicos componemos esa larga lista de profesiones que aún defendemos la utilidad de lo inútil.