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Jose Luis Ibarlucea

Jose Luis Ibarlucea


Res non verba

04/03/2022

No es fácil desprenderse del presente, prescindir de todos los valores que sostienen nuestra vida, pero el nihilismo que impera es tan intenso que algunos políticos, que presumen de principios para diferenciarse de sus adversarios, no les incomoda, como a las serpientes, mudarse de piel para poder crecer en poder. El PP de Casado ha demostrado estar lleno de hongos, que viven de la clorofila ajena; pero son tan miopes y soberbios que son incapaces de ver que si destruyen la planta que parasitan se acaba su vida política. ¿Quién votará en el futuro a estos soberbios con los suyos e incapaces con sus adversarios? La tiranía siempre tiende a la nivelación, y resulta insoportable aquel que destaca, como es en este caso, Isabel Díaz Ayuso. El PP es ahora una charca donde desova lo peor del impudor y la irresponsabilidad. Hechos y no palabras voladoras.
Vivimos una época donde el hombre honrado es deshonrado por mediocres y vividores. Donde debería haber decencia y honestidad se ha instalado la maledicencia, la difamación y el cortoplacismo, todo está en venta. Pero al asemejarse a Pedro Sánchez, el PP no aporta nada a la vida política y en consecuencia asistiremos a su sepelio. 
En estos momentos, donde la oposición al PSOE debía ser más contundente para atajar las tropelías, entre otras, el sacar a los asesinos de ETA a la calle, sin embargo, tenemos que asistir a rencores y envidias de zascandiles metidos a políticos. Sin esperanza, nos condenan a vivir con valores como la violencia, esto es lo que triunfa, según Sánchez y ETA. Sacrificaremos una vez más en el altar de la ambición sin límites y de la irresponsabilidad a las víctimas del terrorismo. Pero tiene que quedar claro, ellas no han negociado con ETA y han sido responsables, pues podrían haber contratado detectives o mercenarios a sueldo, pero han estado siempre bajo la tutela de la ley. Nos han dado una lección de lo que es la democracia: han controlado su dolor y nos han permitido vivir en paz. Ahora les pagamos con la humillación. Sin esperanza, deseo que el oprobio caiga sobre nuestros gobernantes, pero queremos hechos, tenemos demasiadas palabras.