Javier San Segundo

Ajo, guindilla... y limón

Javier San Segundo


Catar, recatar y volver a catar

23/03/2024

Como en tantas otras disciplinas y, dentro de ellas, en sus diferentes ámbitos, el entrenamiento, que forma parte imprescindible de la formación, multiplica los panes y los peces más que mil lecturas descriptivas, ya sean con los codos apoyados y el flexo encendido o de sofá por el simple gusto de pasar las páginas. Que hacerlo hay que hacerlo, ojo, pero les daré unos datos. Se estima que el ojo humano es capaz de distinguir hasta diez millones de colores. También, que podemos detectar hasta cien mil millones de olores, y que las diez mil papilas gustativas que obran en nuestras lenguas combinan el dulce, el amargo, el salado, el ácido y el umami hasta un número que debe de ser ingentemente extraordinario, porque no lo he encontrado, o sea que imagínense. Cuando realizas un ejercicio de cata de un producto todos esos colosales datos enumerados individualmente se entrelazan en una ecuación cuasiinfinita que, a ciegas, es capaz de generar tal mar de dudas que ya podríamos estar nadando en el cálido Caribe y pensar que lo hacemos en aguas del océano Antártico, que no es mar, aunque mares tiene, pero lo que sí tiene es agua a paladas. Porque a ciegas y sin pista alguna la cabeza debiera atender a la razón de nuestros recuerdos entrenados, pero no siempre es así. Por lo tanto, cuantas más veces repitamos las acciones que determinan la obtención de un resultado positivo iremos generando el ecosistema más prolífico para acertar en la diana o acercarnos lo más posible. También es cierto que, como en cualquier materia, las capacidades individuales difieren de unos a otros y los más virtuosos, los genios, disfrutarán de ciertas licencias innatas en base a las cuales su diana parecerá ampliada en cada dardo lanzado. Y si ya entrenan como el que más, como decía mi abuela, date por jodido. Con lo cual, y ahora que llega el Concurso Nacional de Sumilleres, previa regional realizada hace unos días en la localidad de Burgos, para el común de los mortales, y como siempre han asegurado muchos de los mejores maestros, catar, recatar y volver a catar es una de las mejores estrategias para fijar los aprendizajes y, más, los recuerdos. Toda la suerte para nuestros representantes palentinos, Justo Pablo y Luis Metodio Sánchez.

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