Jesús Mateo Pinilla

Para bien y para mal

Jesús Mateo Pinilla


Ubicar una escultura

16/04/2024

Poner una escultura es buscar el sitio idóneo, su color armónico o diferenciable del entorno, la mejor iluminación, estudiar las texturas próximas… Y reconocer la velocidad y ángulos de visión.
A la Venus de Milo se le aumentó una cadera para que, vista de lado, equilibrara la masa corporal. El Cristo de Antolí Candela, o del autor Antonio Sacramento con seudónimo, visto de cerca es un amasijo de hierros, pero a la velocidad de circulación de la autopista de la entrada por Silla desde Alicante es un precioso, novedoso y magnífico crucificado.
Las glorietas son lugares de ubicación de esculturas, pero no deben sólo dejarse caer en el lugar, éste ha de valorarse suficientemente.
Palencia ha conseguido su diferenciación como ciudad con dos esculturas importantes, una el Cristo del Otero y otra la llamada P, o Las columnas de los sueños como la bautizó su autor Luis Alonso. Y es curioso, el Cristo es de nueva figuración y la columna, completamente abstracta, pero los ciudadanos han comprendido con rapidez su función estética, con independencia del lenguaje escultórico. Eso ha de ser premiado por el Ayuntamiento. Es un gran gesto de penetración en la estética, por los palentinos.
En el Otero ha preocupado la iluminación nocturna. Mejor o peor, en eso no quiero perderme, pero a la columna de los sueños la luz no ha llegado. Al entrar desde Valladolid por el Vial, la iluminación no es diferente de la de una avenida. Se requiere una luz correcta, dirigida por el escultor, con un diseño único de los proyectores de luz, con enfoque diferenciable. Y deben retirarse las farolas de la mediana que manchan visualmente la obra. Compiten inexplicablemente con la obra en altura y vistas, desde lejos la ensucian. El monumento requiere tratamiento monumental. Y sería un desdoro para sus autores, no pedir lo mismo en el resto de las plazas y monumentos.
El logro de conseguir una obra debe llevarse hasta el final. Es la valoración que otorga la excelencia a un intento pedagógico de comprensión escultórica, de valor de la obra artística y de lo nuestro como hecho diferenciador de una Palencia que en otros extremos calla.