Ilia Galán

Ilia Galán


¿Feliz Palencia?

15/04/2024

Las encuestas, aunque sean amplias y bien hechas, no son instrumentos exactos de conocimiento, pero una idea pueden darnos de la realidad, como la que se ha hecho para comparar en España el Índice Municipal de Felicidad (IMF) por SW Demoscopia. Quedar en la posición 19 entre las cien ciudades más populosas de nuestro país está muy bien, -notable alto- por encima de Vitoria, San Sebastián, La Coruña, Guadalajara, Castellón o Tarragona. La primera es Logroño. Han medido la tasa de empleo, posibilidades de adquirir vivienda, renta, transporte, limpieza, seguridad, zonas verdes, satisfacción con la salud, calidad del aire... Podríamos decir que más que felicidad se pretende medir la calidad de vida según las estructuras urbanas que se disponen. Todas son características físicas de una población. Mas la felicidad no depende solo de los bienes materiales, pues se puede ser inmensamente rico, a la vez que inmensamente desgraciado. La felicidad es una dimensión de la conciencia, interior, que puede darse en quienes apenas nada tienen y en difíciles condiciones de existencia. Es más, hoy son muchos quienes gozan de casi todo y se sienten tristes, fracasados y sin sentido en la vida, y es que la felicidad depende de la moral. Ya lo descubrieron numerosos filósofos desde hace siglos: quienes viven haciendo el bien y cultivando las virtudes son más felices que los viciosos o los malvados, pues estos se hacen gran daño y hasta se autodestruyen entre pasiones, deseos, arruinando la conciencia. Mejor es alguien, más posibilidades tiene de ser feliz. De esto casi no se habla en nuestro tiempo, sino solo de materia, de estructuras, dinero, condiciones físicas... 
En Palencia se conservan más enseñanzas tradicionales que amparan la virtud, el autodominio, y los buenos sentimientos. Otras ciudades, más grandes y con más medios, están, sin embargo, más deshechas moralmente; la vida es más difícil entre malvados o inmorales que entre personas que buscan lo mejor. Y lo mejor nunca es un deseo solitario sino que afecta a los de alrededor.
No habrá mar como en las últimas de la lista (Ceuta, Melilla) pero sí bienestar.