Luis Miguel de Dios

TRIGO LIMPIO

Luis Miguel de Dios

Escritor y periodista


Soluciones

13/02/2024

El campo pide respeto y comprensión, pero, especialmente, soluciones. Aunque sea muy importante que la sociedad reconozca su papel, vital, imprescindible, de nada servirá si no viene acompañado de decisiones que alivien su mala situación actual y eviten la ruina de cientos de explotaciones y granjas. Las tractoradas, aun inconclusas, han otorgado a agricultores y ganaderos un protagonismo del que carecían. Casi de repente, los ciudadanos, sobre todo los más urbanitas, han caído en la cuenta de que los problemas agrarios están ahí, entre nosotros, y ahí llevan años y años y años. Sin embargo, y tras el impacto inicial, se corre el peligro de que el asunto vaya perdiendo fuelle hasta desaparecer, de nuevo, de las principales preocupaciones cotidianas. No es fácil mantener el grado de tensión de estos días, pero el sector insiste en que no acabarán las protestas hasta que lleguen las salidas que reclaman. Algunas son complejas, pero por eso mismo es necesario abordarlas cuanto antes. Y hacerlo en la medida de lo posible de forma conjunta entre las administraciones competentes. No parece de recibo clamar en Castilla y León contra "el dogmatismo ambiental" y, a la vez, votar en Europa a favor de la agenda verde y apoyar las normas "ecologistas" que obligan a los agricultores a producir menos. Tampoco parece lógico que se proteste aquí contra el Gobierno central y las sedes socialistas cuando en el Parlamento europeo y en la Comisión hay mayoría popular. El agro exige, aunque no lo manifieste, un acuerdo entre Bruselas, Moncloa y Gobierno regional. ¿Será posible? Lo dudo. Ya hemos entrado en la politización de los tractores, en la búsqueda de culpables y en los intentos por convertir las protestas en votos. Las elecciones europeas están a la vuelta de la esquina y algunos ya han comenzado la campaña. Veremos cómo evolucionan las tractoradas y también si las asociaciones agrarias logran capitalizar el descontento o si son desbordadas por esas plataformas raras a las que ya se les está viendo el plumero; apolíticas de derechas, como deber ser Y mientras tanto, cabe preguntarse otra vez: ¿para cuándo las soluciones?