José Javier Terán

El rincón palentino

José Javier Terán


Romería de Santo Toribio

17/04/2024

Algún tiempo antes de que la multitud, con su presencia masiva, se desborde y tome un año más el barrio del Cristo de la capital y sus campas aledañas, el inminente ambiente de un gran día de fiesta en el lugar se adivina ya por cada una de las esquinas.
Los más madrugadores habrán subido ya cerro arriba hasta las inmediaciones de la ermita de Santa María del Otero que se asienta a los mismos pies de la grandiosa estatua del Sagrado Corazón, obra de nuestro insigne escultor palentino Victorio Macho, la habrán admirado en toda su monumentalidad y seguro que más de uno habrá recordado que, con sus 21 metros de altura, nuestro Cristo allí frente por frente está catalogado como el más alto de nuestro país y uno de los más elevados del mundo. 
Y dirigiendo la mirada hacia el lado opuesto, se habrán topado de lleno con una impresionante imagen: su ciudad allá al fondo, en toda su extensa prolongación con límite en el horizonte.  Y habrán apostado por indagar quién es capaz de observar desde aquella altura tal o cual construcción, tal o cual barrio, tal o cual parque; el cauce del río, las vías del tren, las torres más representativas de algunas de las iglesias y otras muchas visiones más que cada cual determinará como únicas.
Todo ello en tanto en cuanto por diferentes caminos las gentes se van dirigiendo a paso ligero hasta las laderas del cerro, arremolinándose sobre todo a media altura del mismo, en las inmediaciones de la ermita de Santo Toribio.
Y es que, muy pronto, desde la balconada de la ermita se va a producir el formal apedreamiento de miles de bolsas llenas de pan y queso, que saldrán disparadas por los cielos en la vertical de la ladera; donde al cabo de unos escasos segundos aterrizarán en las manos de muchos de los allí congregados, cumpliéndose de esta guisa con la más pura tradición de la fiesta: las autoridades municipales apedreando con pan y queso a los palentinos allí concentrados; recreando el apedreamiento que, según la leyenda, sufriera el Santo.
Pero aquí no acabará todo, porque la fiesta en las inmediaciones del cerro y en todo el barrio en sí, continuará marcando también el resto de la jornada.