Víctor Arribas

VERDADES ARRIESGADAS

Víctor Arribas

Periodista


Autobajas para todos

14/01/2024

En el futuro, los trabajadores decidirán por su cuenta si pueden coger una baja médica para faltar al trabajo. Sin necesitar ir a una consulta médica para que exista un juicio facultativo, en caso de enfermedad que invalide la actividad laboral diaria, el empleado tendrá la capacidad de hacer un diagnóstico sobre su dolencia y estipular si debe ausentarse uno, dos o tres días. En un país en el que nos automedicamos con demasiada frecuencia y guardamos en el armario del pasillo docenas de medicamentos para cuando nos hagan falta, no está mal pensado que extendamos ese ejemplo de máxima responsabilidad personal firmándonos la baja a nosotros mismos y liberando al doctor de ese trámite que le quita tiempo para su objetivo de diez minutos por paciente. Ya no habrá que ir a que nos firmen el papel en la Seguridad Social y en casita podremos recuperarnos con mayores garantías, libres de la pesada carga que supone hacer nuestro trabajo a las órdenes del empresario si nos encontramos mal.

De momento esta innovadora medida del gobierno progresista tan sólo ha enseñado la pata desde el otro lado de la puerta, pero ya podemos asimilar que antes o después será diseñada, elaborada y aprobada por la cohesionada e indestructible mayoría que da estabilidad al mandato gubernamental en esta legislatura. Indudablemente, los nacionalistas vascos y catalanes, antaño defensores de unas políticas liberales y de protección a la actividad económica, votarán alborozados este avance en los derechos sociales. Pero la filosofía que transmite la idea que ha tenido la ministra de Sanidad va en contra de cualquier lógica de las relaciones laborales. Todo sea por romper una barrera más, que son pocas las que han caído. El individualismo se impone a la colectividad en este nuevo mejunje que se está haciendo pasar por "justicia social", que es la única justicia que no imparten jueces sino políticos. El médico de la sanidad pública, que era imprescindible para cualquier prueba médica obligatoriamente presencial y debía tener suficientes medios, capacidad y tiempo para atender a sus pacientes, se hace innecesario cuando se trata de evitar hacer frente a una jornada laboral, incluso cuando sea imposible acudir al puesto de trabajo por el estado de salud que presente el trabajador. Pensar en el coste que esto tendrá para las empresas, especialmente por la invitación a la picaresca que supone, ya lo dejamos para otro análisis.

Los tiempos cambian a una velocidad demasiado vertiginosa, y cambian también los enfoques para la solución de los problemas. Es como el chapapote blanco con forma de bolitas que ha llegado a las costas del norte. Hace veinte años la culpa de que un barco naufragara la tenía el gobierno, pero hoy el culpable de que otro barco pierda varios contenedores es cualquiera menos el Gobierno.