10 meses de cárcel por abuso y hostigamiento a una alumna

Alberto Abascal
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La víctima sufre un estado de ansiedad y miedo, quien además teme ir sola por la calle · También le alteró patrones de sueño y afectó a su rendimiento escolar

10 meses de cárcel por abuso y hostigamiento a una alumna

Un hombre identificado como G.S.A.C., ex profesor de una academia de Palencia, asumió ayer en la Audiencia Provincial diez meses de prisión como autor responsable de un delito de abuso sexual a una de sus alumnas. Además, asume seis años de inhabilitación para ejercer la docencia con menores y la prohibición de acercarse a la víctima por un período de cuatro años.

Asimismo, también aceptó, tras un pacto alcanzado con las acusaciones, una multa de 120 euros por el delito de hostigamiento.

Según la Fiscalía el acusado, durante el curso escolar 2020/2021, impartía clases en una academia de Palencia. Durante su estancia en el centro intimó con sus alumnas  «haciéndoles preguntas personales, acercándose a ellas, tocándoles el brazo o el hombro de manera intencionada o el muslo, o pasando por detrás de ellas rozándole las nalgas haciéndose el despistado». 

Este tipo de actitudes las mantuvo con la víctima, nacida en 2007, a quien formulaba preguntas como si tenía novio, qué clase de chicos le gustaban o qué redes sociales utilizaba, acercándose a ella más de lo normal, tocándola el hombre o el brazo y, en ocasiones las nalgas, todo lo cual incomodaba sobremanera a la joven.

Tras ser despedido de la academia, el acusado siguió merodeando por los alrededores a la hora del comienzo de la clase de la niña. 

Del mismo modo, merodeaba por el colegio en el que estudiaba coincidiendo con la hora de salida de las clases. También acudía a merodear a la academia donde la niña seguía actividades extraescolares. Todas estas conductas, a juicio del Ministerio Fiscal, provocaron un estado de ansiedad y miedo en la víctima, quien temía ir sola por la calle, alterando las rutas habituales, cruzando semáforos en rojo a la carrera o solicitando la compañía de terceras personas debido al estado de angustia que le provocaba el hecho de que el acusado pudiera estar vigilándola desde las inmediaciones, lo que también alteró patrones de sueño y su rendimiento escolar.