Editorial

Soluciones parciales al problema de la falta de médicos

Diario Palentino
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Los 24 médicos con edad y méritos para jubilarse son una vía temporal y limitada

Hay muchas profesiones vocacionales, pero enseguida se nos viene a la cabeza la de sanitario, tanto en su vertiente de médico, como de enfermero. Hacen falta altas dosis de preparación, empatía, dominio de situaciones adversas, que en materia de salud son siempre especialmente delicadas; además de dominar numerosas técnicas, discernir cuál es el tratamiento más adecuado, atender las necesidades, no solo físicas, del paciente y tener predisposición para cargar con una alta carga de trabajo, afrontar guardias y desplazamientos, organizar consultas y, en ocasiones, coordinar equipos para un abordaje multidisciplinar. Y en la sanidad española nos estamos quedando sin médicos y sin enfermeros, no porque las facultades y las escuelas estén vacíos, sino porque su formación exige tiempo, períodos de residencia y convocatorias de plazas en tiempo y forma. Y por las edades de un buen número de ellos, a los que no se les ha ido dando relevo. 

También tiene mucho que ver con esta carencia, el que haya especialidades más atractivas que otras. A una mayoría le resulta más atractivo trabajar en un hospital, sobre todo si es centro de referencia para determinadas patologías, porque pueden ceñirse a un área concreta y tienen más posibilidades de estudiar e investigar en su rama. Y cuanto más específica sea, mucho mejor. Se nota sobre todo en el caso de los médicos. Y sucede que en el caso de la denominada familiar y comunitaria, los pretendientes son bastante más escasos que en las restantes. Y eso que son la puerta de entrada, los que valoran en primer lugar al enfermo y determinan si la atención primaria es suficiente o precisa acudir a la especializada. Es la suya una gran responsabilidad, que conlleva, por otra parte, desarrollar habilidades sociales para conocer a ese paciente, ahondar en sus necesidades sanitarias y psicosociales y arbitrar los recursos necesarios. Pero, tener que ocuparse de un centro de salud en una comarca mal comunicada o de un consultorio local en una localidad con una población escasa y además envejecida, o en uno saturado de tarjetas en la capital; toparse con dificultades para desplazarse a diario hasta el lugar de residencia o no disponer de casas en alquiler o de servicios educativos y de ocio, en caso de tener hijos en edad escolar, retrae mucho a la hora de elegir.

Todas estas circunstencias dificultan sobremanera cubrir la demanda real en primaria y por eso se han arbitrado fórmulas, que no dejan de ser soluciones parciales y temporales a un problema general. En el caso de la sanidad pública de Palencia, hay 24 médicos con edad y méritos para jubilarse que siguen en activo, quince de ellos porque han optado por prolongar su trabajo hasta los setenta años y otros nueve a través de la llamada jubilación activa. Son vocacionales, desde luego, y siguen porque se encuentran con la capacidad y las condiciones de hacerlo, pero también estas vías con limitadas.