Las grandes maniobras del Pisuerga de octubre del 1932

Fernando Pastor
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Manuel Azaña, quien fuera más tarde presidente de la República, se acercó a ver a los 17.000 hombres que tomaron parte en ellas durante unos diez días, tiempo en el que las ropas y los centros de mando se iban desplazando

Las grandes maniobras del Pisuerga de octubre del 1932

En octubre de 1932 el río Pisuerga a su paso por el Cerrato fue escenario de unas maniobras tácticas militares al más alto nivel, que abarcaron casi toda la comarca. Su delimitación fue por el sur las localidades del Cerrato vallisoletano del valle del Esgueva (Castroverde de Cerrato, Amusquillo de Esgueva, Esguevillas de Esgueva, Piña de Esgueva…); por el oeste Valoria la Buena, Dueñas…; por la margen izquierda Magaz de Pisuerga, y río arriba Villajimena, Astudillo, Villodre, etc. 


Para la realización de estas maniobras, en Soto de Cerrato se tendió un puente de barcas, estructura flotante ('barcas') cubierta de paneles que permitiera a personas y vehículos cruzar el río sobre ellos para facilitar la defensa ante un hipotético ataque enemigo. 


Esta estructura, que comunicaría Soto con la carretera Venta de Baños-Magaz, la llevó a cabo una Unidad de Pontoneros de Zaragoza, ingenieros militares, acantonados en Dueñas. Dada la escasa profundidad del río, utilizaron cabelletes para reforzar el puente y que pudiera así aguantar grandes cargas (el paso de cañones artilleros arrastrados por tractores), por lo que también se denomina puente de caballetes.

Las grandes maniobras del Pisuerga de octubre del 1932Las grandes maniobras del Pisuerga de octubre del 1932


Los pontoneros contaron con la ayuda de la Compañía de Zapadores de la Sexta División y de la Sección de Iluminación de campaña, y con la protección de un Batallón del Regimiento número 30 y de una patrulla de aviación del servicio de seguridad nocturna.


Diario de Burgos se hizo eco del evento destacando la «visualidad fantástica», con «potentes reflectores de Grupo de Iluminación que cruzaban sus haces de refulgente luz sobre las tropas de pontoneros, proyectando sobre las profundas cortaduras de las márgenes del río las sombras de los soldados que veíamos a la vez trabajar en el puente y en aquella natural pantalla cinematográfica, que contemplamos juntamente con todos los habitantes del pueblo y de los comarcanos, desde una localidad de preferencia, que es la pedregosa margen izquierda del Pisuerga.


Después se tendió una modernísima pasarela, verdadero alarde de técnica por su absoluta seguridad y sencillísimo mecanismo que permite realizar el tendido con precisión y rapidez».

Las grandes maniobras del Pisuerga de octubre del 1932Las grandes maniobras del Pisuerga de octubre del 1932


Azaña.

Manuel Azaña, entonces jefe de Gobierno y ministro de la Guerra, y futuro presidente de la República, acudió el día 7 a Soto acompañado de otros altos cargos de su ministerio para presenciar estos trabajos. Allí se había instaurado el cuartel del Cuerpo del Ejército, y fue recibido por los generales Rodríguez del Barrio (director de las maniobras) y Núñez de Prado (general de la Sexta División).


Tras presenciar el tendido del puente,  Manuel Azaña fue a pernoctar a Palencia. Le esperaban las autoridades (gobernador, alcalde, diputados, etc.), la Banda Municipal y una muchedumbre entre aplausos y vítores a su persona y a la República.
La caravana de automóviles con las autoridades se dirigió a la Casa Consistorial, donde una compañía del batallón ciclista con banderas y banda de trompetas le rindió honores.

Las grandes maniobras del Pisuerga de octubre del 1932Las grandes maniobras del Pisuerga de octubre del 1932


A la mañana siguiente Azaña regresó a Soto para presenciar el paso de tropas y baterías por el puente construido y las maniobras militares tácticas asociadas. 


Estas maniobras, con presencia de agregados militares extranjeros y del general jefe del Estado Mayor Central, contaron con una marcha de columnas llegadas a Soto por la carretera de Valle, cruzando la Cañada Real burgalesa en el alto del Portillo y haciendo una parada en el cerro de las Bodegas de Soto, donde estaba situado el puesto de mando. Estos mandos subieron en coche hasta media ladera y el tramo final a pie. 


Hubo arrastre de cañones y baterías pesadas y la participación de un avión volando a muy baja altura. 


Las maniobras se prolongaron durante unos diez días. Tropas y centros de mando se iban desplazando: Cevico de la Torre, Soto, Valdeolmillos, Magaz… En total fueron 17.000 hombres de las tres armas los que participaron en ellas, distribuidos entre las localidades próximas: Venta de Baños, Baltanás, Hornillos, Torquemada (cuyo hospital de campaña visitó Azaña), Valle, Magaz, etc. Participaron también una compañía de cazadores, la unidad de pontoneros y vianderos y vianderas con carros repletos de viandas para las tropas.


La compañía de transmisiones de la Sexta División tendió una línea telefónica entre Soto y Villaviudas, localidad en la que estableció su cuartel general durante las maniobras.


Como hecho anecdótico, el día 6 la banda de música del regimiento de Infantería, acantonada en Valle, recibió la orden de trasladarse a Cevico de la Torre para amenizar un baile. Los vecinos de Valle, al ver salir en un camión a los que consideraban sus músicos, trataron de impedirlo; incluso varios de ellos se tumbaron en la carretera para impedir el paso al camión. Tuvo que intervenir el coronel y otros altos mandos haciendo saber a los vecinos de Valle que la ausencia de los músicos sería solamente por unas horas, consiguiendo que los dejaran marchar. 


Este evento, del que se cumplen ahora 91 años, fue recordado en una exposición con paneles colocados en el Ayuntamiento de Soto en 2018. La exposición fue organizada por María del Mar Paredes Núñez, Pedro Ortega Núñez, Socorro Ortega Núñez y Gerardo Núñez Carazo, a quienes agradezco su colaboración por los datos aportados.