«Sin veterinario de explotación nadie trabajará en los pueblos

Jaime Sánchez Cuéllar
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El dirigente de la organización colegial veterinaria rechaza la decisión del Ministerio de eliminar la obligación de que los ganaderos tengan un plan sanitario integral

«Sin veterinario de explotación nadie trabajará en los pueblos

El veterinario de explotación, que iba a ser obligatorio para los ganaderos, tendrá carácter voluntario como una de las medidas de flexibilización en favor de la ganadería extensiva anunciadas por el Ministerio de Agricultura. Sin embargo, la Organización Colegial Veterinaria rechaza esta decisión, no solo por motivos de seguridad y bienestar animal, sino porque acabará perjudicando, aseguran, a la rentabilidad de las explotaciones. Luis Alberto Calvo Sáez es el presidente de la organización que representa a los 37.000 veterinarios españoles.  

¿Qué consecuencias tiene que el veterinario de explotación pase a ser voluntario?

Era una figura clave en las granjas para garantizar no solo la sanidad y el bienestar animal, sino también su rentabilidad. El veterinario rural siempre ha estado del lado del ganadero, muy preocupado por la rentabilidad de la explotación, consciente de que a eso se llega a través de una sanidad y un bienestar animal adecuado. Si esto es voluntario, el ganadero desde luego no va a contar con el veterinario de forma regular. De este modo, cuando lo necesite, no habrá veterinarios que quieran trabajar en el ámbito rural porque nadie se va al campo a ver si alguien le llama para trabajar. 

¿Cuáles son las funciones que le asignaban al veterinario de explotación?

Elaborar y controlar el sistema integral de la gestión de la explotación, el plan sanitario integral y el plan de bienestar animal. Establecerlo por escrito, llevarlo a cabo y asesorar al ganadero. Y luego un tema muy importante como es el control del consumo de antibióticos y de las resistencias antimicrobianas. Eso se va a convertir en uno de los problemas más graves de este siglo.

Muchos ganaderos lo ven como un nuevo gasto y una carga burocrática más. ¿Hasta qué punto deben soportar los ganaderos de forma individual este nuevo coste?

Si lo consideramos un coste, pues mal vamos, porque realmente es una inversión. Que su ganado esté sano y bien cuidado es rentable. Cuando nuestros animales estén enfermos y dejen de producir, cuando me arruine porque me ha entrado una enfermedad infecciosa… Es cuando nos acordaremos del veterinario.  

Ya es difícil encontrar veterinarios rurales. ¿Hay vocación entre los jóvenes que salen de las facultades?

Es muy difícil. Esta profesión ha pasado de ser un 100% rural y masculina a un 100% urbana y femenina. El que se dediquen más mujeres a la veterinaria es bueno, pero el que se haya abandonado la zona rural, no.  Ser veterinario en el campo es muy duro y si encina no lo hacemos atractivo, no sé quién se va a querer dedicar a ello. La decisión que se ha tomado es muy mala contra la despoblación rural. Lo que fija población en el campo no es la agricultura, es la ganadería. Las consecuencias no serán buenas y luego tendremos el síndrome de llevarnos las manos a la cabeza, al que ya estamos tan acostumbrados. Tenemos que darnos cuenta de que seis de cada diez enfermedades son de origen animal. ¿Qué es lo que puede pasar? Que no habrá veterinarios que quieran trabajar en el campo porque no será rentable y porque no tendrán clientes. Sin embargo, la presión administrativa seguirá, porque viene marcada desde Europa. Al final estaremos enfrentando al ganadero con el veterinario.

Castilla y León va a modificar su ley de sanidad animal para que veterinarios privados participen en los programas oficiales de vigilancia, control y erradicación de enfermedades. ¿Lo ven oportuno?

La administración por sí sola no es capaz de llegar a todas las explotaciones y tiene que apoyarse en profesionales externos. Esto es muy bueno, pero siempre que haya una relación contractual y siempre que le permita al veterinario vivir con dignidad y de su trabajo. 

Desde el ámbito ganadero se sostiene que es imposible erradicar la tuberculosis. ¿Debemos solo aspirar a convivir con ella?

La erradicación completa es muy difícil. Gracias a las campañas de saneamiento, la tuberculosis ha disminuido muchísimo. Hay algunas provincias que están exentas, otras que están en unos porcentajes de un 1% y otras que están en unos porcentajes de un 3%. Si no se hiciera eso, ¿cuáles serían los porcentajes? Otra cosa distinta es si las medidas que se aplican son las más adecuadas. La prevención es invisible, no es políticamente rentable. Es muy buena a medio y largo plazo y las medidas políticas son normalmente a corto plazo. Si los medios para la detección de la tuberculosis no son adecuados, que se estudie y se investigue. ¿Los ganaderos están disgustados? Cómo no van a estarlo, yo también lo estaría, pero es la única arma de la que disponemos.