«A los graduados no les han hablado de los grandes psicólogos»

Pablo Torres
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El psicoanalista y psicopedagogo Fernando Martín Aduriz presentará el próximo 4 de abril en el Ateneo, entidad de la que es vicepresidente, su último libro, 'Psicología para lectores'. En el acto intervendrá Jorge Cancho, director de 'DP'

Fernando Martín Aduriz - Foto: Editorial Hilarante

Fernando Martín Aduriz es licenciado en Psicología, Psicopedagogía, Filosofía y Ciencias de la Educación. Este psicoanalista es coordinador del Campo Freudiano de Castilla y León y autor de numerosas publicaciones, como Mejor no comprender, Por qué se escribe.Cincuenta escritores o La ansiedad que no cesa, por mencionar algunos ejemplos.

El acto de presentación de su último libro, Psicología para lectores, estará presentado por el director de Diario Palentino, Jorge Cancho; la alcaldesa de Palencia, Miriam Andrés; y la directora de la editorial Hilarante, Marta Martín.

¿Cuál es el enfoque de Psicología para lectores?
Abordo una amplia lista de nociones psicológicas que sirven a las personas que están en tratamiento psicológico, a los psicólogos que empiezan su práctica y, en general, al público interesado en los asuntos sociales. 

La base de este libro se sustenta en muchas de las columnas publicadas a lo largo de 2020 en Diario Palentino. Cada capítulo aborda una noción de una manera rápida y sintética, así como el valor que tiene conocerla. Está dirigido a lectores, por eso se ha publicado primero en un periódico. 

El libro es una lucha por no perder el significante de la psicología. Mi tesis es que se trata de cambiar esta por el sintagma «gestión de las emociones». 

La psicología oficial, la académica, que es la que triunfa en España, es anglosajona, positivista, y hace que poco a poco hablemos un lenguaje para creer que esta práctica es un conjunto de pautas. Es una psicología muy cómoda, con muchos atajos, y en la que se cree que se puede conseguir lo que todo el mundo espera cuando va a una consulta. 

¿Un lector que no esté muy familiarizado con los conceptos de la psicología entenderá el libro?
Sí, ya que la sabiduría popular va por delante de la psicología dominante.

La sabiduría popular dice «te traicionó el inconsciente» y todo el mundo lo comprende, porque sabe que tiene un inconsciente y que, de vez en cuando, pueden producirse  actos fallidos que le traicionan. 

Ha mencionado que la publicación está también dirigida a psicólogos. ¿Podría profundizar sobre ello?
He dado clases en el posgrado de dos universidades y mi aprendizaje con los alumnos es que las carreras están faltas de saber de la psicología profunda, la clásica, la no positivista. Una psicología de escucha. Muchos de los profesionales que empiezan están hartos de practicarla, puesto que es muy ineficaz, ya que no indaga en la causa de los síntomas. Está dirigida a modificar la conducta, pero, al no hacer lo propio con su origen, esta se va a volver a repetir. 

Estas prácticas se ven muy bien en conceptos como la elaboración del duelo, en el que se pone el énfasis en el objeto y no en el sujeto, que es donde debería ponerse. 

Otro ejemplo es el uso del término zona de confort, del que todo el mundo habla. Se ha explicado muchas veces que uno tiene que salir de esta zona, a la que se relaciona con un lugar, pero no es así. Tiene que ver con algo distinto: el objeto que produce la angustia.  Conceptos como habilidades sociales o inteligencia emocional, que están en boca de todos, son también ejemplos de todo esto. 

Tomar a la ligera estos términos que menciona, ¿puede llegar a ser un problema?
De eso se trata: de evitar los impasses que conducen a un supuesto saber psicológico basado en nociones falsas, que chocan además con el de los profesionales que llevamos varias décadas atendiendo en nuestras consultas. 

Estamos escandalizados por la popularización de conceptos, desgastados de tanto oírlos, que engaña a la gente y no le permite ir más allá de su superficie. 

Hoy está en boca de todos los problemas de salud mental y hay demasiados conocimientos que se leen a la ligera en Internet o se escuchan en conversaciones de cuñados. Es un grave problema atender a las cosas que se dicen sobre lo que hay que hacer para prevenir el suicidio. Por otro lado, se sabe muy poco sobre otras cuestiones, como lo que se debe hacer para no desencadenar una psicosis. 

He comprobado que a los recién graduados nadie les ha hablado de los grandes psicólogos. Saben muchas clasificaciones, modelos, taxonomías, etc., pero no han leído a Piaget, Vygotski o Freud. ¿Cómo puede ser eso posible? 

¿Considera entonces que es un problema de base?
Es el problema de tomar la psicología al servicio de la industria farmacéutica, de emitir diagnósticos equivocados sin ir a la causa, con falsedades como las que he mencionado. Aún hay gente que piensa que la depresión se cura tomando fármacos. Así no se puede avanzar y, mientras, seguimos pidiendo más psicólogos. 

Hacer ejercicio físico, yoga, tomarse las cosas con más calma… ¿Para decir eso hay que estudiar Psicología? Una conversación con un psicólogo implica ir con alguien que te ayude y, por tanto, que escuche de verdad lo que quieres callar. 

La gente dice que estamos con unos niveles bajos de autoestima, pero es mentira: nos encontramos en una epidemia de amor propio. El sujeto se agarra a su narcisismo, exuberante en nuestra época, y encima cuando acude al psicólogo este le dice cosas como «tú vales mucho» o «nada es imposible». ¿Estamos acertados? ¿Ayudar a elevar el ego?

El problema de nuestra época, y lo dicen todos los profesionales de la salud, es que se ha perdido el respeto por los sanitarios. Todo el mundo cree saber más que ellos. Hay que tomar las cosas desde una perspectiva diferente porque, si no, ir al psicólogo se va a convertir en una banalidad.  Esto es algo que va en línea con lo que decía Nuria Labari, columnista de El País, a quien también cito en el libro, sobre el hecho de usar la psicología para decir que todo está bien.  

Es un grave problema el ir repartiendo diplomas de derecho a la autogestión de las emociones sin contrastarlo con otros, a la autodeterminación sin explicar sus razones a alguien, pues eso sienta las bases al derecho para la autodestrucción silenciosa.