Jesús Fonseca

EL BLOC DEL GACETILLERO

Jesús Fonseca

Periodista


Mañana será tarde

31/12/2023

Hay escritores y periodistas anticipativos. Anuncian las cosas bastante antes de que sucedan; digamos que, las ven venir, porque le tienen tomado el pulso a los asuntos. José Antonio Zarzalejos, es uno de ellos. Lo entrevisté para Castilla y León Televisión va a hacer una década y me anunció, ya entonces, hechos que están sucediendo y que luego agavilló en un libro titulado como esta columna: 'Mañana será tarde'. España, aseguraba entonces este periodista que se encuentra entre los más sagaces, «ha entrado en una crisis sistémica. carcomido por años de malas prácticas y quizás también por algunos errores fundacionales, el sistema constitucional del 78, no da más de sí». Y añadía: «Todas las instituciones han sido alcanzadas: los partidos, los sindicatos, la justicia, los medios de comunicación, el sistema financiero». Pues en ello estamos: entre lo errático en el manejo de lo público, la quiebra de la estabilidad jurídica y fiscal y el sectarismo político, decir hoy que afrontamos una situación de alto riesgo, que nos sitúa ante una quiebra ética y cívica, no parecería exageración alguna. La acumulación de malas prácticas, propiciadas por el poder y consentidas por ti y por mi, es cada día más preocupante. Los políticos han logrado establecer una relación de superioridad, apoyándose en los medios de comunicación, que asusta. El resultado es qué la docilidad se ha impuesto de tal forma –en lo público y en lo privado–, que hace mucho que la realidad dejó de ser lo que es, para pasar a ser lo que interesa que sea. Una estafa social en toda regla, que nos pasará factura. Pero si alguien fue capaz de ver con suficiente antelación y avisar del peligro que representaba la dependencia de los medios de comunicación de sus sostenedores financieros y del desplome del sector, ese fue Luis María Anson, al alertar sobre las consecuencias de una situación cómoda para los gobiernos, que gestionan los asuntos públicos a sus anchas, al acallar cualquier contrapoder. Una sociedad sin perros guardianes (los periodistas) condiciona por completo las libertades y el buen gobierno. Esto es así y conviene recordarlo, una vez más, así no guste a los mandamás de turno; a todos, en general y, a algunos, en particular. Qué bien nos vendría rescatar el inteligente regeneracionismo de Joaquín Costa, de José Ortega y Gasset, o de Azaña. Porque los focos del gran incendio siguen siendo los mismos: la corrupción, que ha de combatirse desde abajo; el periodismo libre, ese contrapoder que hoy es más necesario que nunca; la Corona, que lo está haciendo impecablemente con un Rey, Felipe VI, gastándose y desgastándose, junto a Doña Letizia, al servicio de todos los españoles y que conviene que así continúen, porque necesitarán de una incuestionable ejemplaridad para perpetuarse en Doña Leonor. Y dejo para el final, amable lector, lo que determina todo: la amenaza más grave, que es el independentismo, con ese tsunami de insolidaridad, embustes y ceguera. Sólo una reforma constitucional en toda regla, cada día más necesaria, podrá frenar cualquier catástrofe antes de que sea demasiado tarde.