Editorial

Los farmacéuticos y el Sacyl se unen en pro de la inmunización colectiva

DP
-

De los más de 37.000 palentinos contactados, 3.500 han rechazado vacunarse

A nadie se le escapa que las vacunas no son obligatorias, salvo en casos muy concretos, como el del personal sanitario por su contacto continuo con enfermos, en el del colectivo de personas mayores institucionalizados por idénticas razones de contacto en su convivencia diaria y, por supuesto, en el de aquellos que padecen enfermedades que los hacen especialmente vulnerables a virus como el de la gripe y el de la covid-19. Fuera de esa obligatoriedad preventiva, solo existen recomendaciones, que van dirigidas en los dos casos citados a quienes tienen sesenta o más años por el riesgo de cursar las enfermedades con efectos más graves, el de los fumadores y, como novedad en la actual campaña, el de los niños de entre seis y cincuenta y nueve meses, de nuevo por su mayor vulnerabilidad. La Consejería de Sanidad, a través de su campaña y de los consejos de facultativos, enfermeros y pediatras de sus centros de salud, promueve la inmunización en los citados colectivos cuanto más general, mejor. Es la forma segura de contribuir a una mejor salud pública, como quedó demostrado durante la pandemia del coronavirus

De no ser por las vacunaciones generalizadas que se llevaron a cabo en distintas fases, los casos de covid hubieran sido bastante más numerosos y, desde luego, mucho más graves. Contribuyó aquella inmunización de rebaño a reducir los contagios y la mortalidad, sobre todo entre los colectivos más vulnerables. Aún con todo, hubo quienes despotricaron de las vacunas por distintas razones. Unos pusieron en cuestión sus efectos positivos, otros su temor a las contraindicaciones, sus dudas sobre la eficacia real, el enriquecimiento de los laboratorios y las grandes firmas farmacéuticas o, simple y llanamente, su oposición a tener que pasar por el aro de las autoridades sanitarias.

En la actualidad también hay quienes siguen cuestionando tanto la necesidad como la eficacia de las vacunas, sobre todo en el caso del covid, aunque no tanto en el de la gripe, que lleva muchos años más mostrándose efectiva contra la propagación del virus y la gravedad de sus efectos.

Frente a escépticos, negacionistas y opositores, poco puede hacer el sistema público de salud, pero su obligación es insistir en las razones para acceder a vacunarse. Y los farmacéuticos palentinos -al igual que los del resto de la comunidad-, conscientes de ello, participan en un sistema de alerta que, por un lado, detecta el rechazo y las causas del mismo y, por otro, aconseja la vacunación, sobre todo a la población diana. En el mes que lleva en funcionamiento, las farmacias de capital y provincia han contactado con 37.000 personas y han detectado 3.500 rechazos. Y gracias a sus consejos han logrado que no hubiera más, contribuyendo así a la inmunización colectiva.