Carrión pide la declaración de fiesta regional para la Pasión

Rubén Abad
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El pregonero, Jesús Felipe, repasa alguna de sus vivencias personales en la Semana Santa, a la que siempre ha estado muy apegado. Invita a visitar la localidad estos días para comprobar el «esmero y labor» de la Vera Cruz

Carrión pide la declaración de fiesta regional para la Pasión

Las raíces de la Semana Santa de Carrión de los Condes son tan prolongadas y robustas que no hay vendaval que logre tirar abajo este árbol regado con siglos de historia, devoción, admiración y fe en torno a las figuras de Cristo y la Virgen María. Una fecha marcada en el calendario para la que el pregonero, el exfuncionario Jesús Felipe, pidió ayer desde el atril de Santa María la declaración por parte de la Junta como fiesta de interés turístico regional en virtud a que «ha mejorado durante los últimos años, sin perder las costumbres y la tradición».

Sorprendido inicialmente por la elección para este noble encargo por parte de la cofradía de la Santa Vera Cruz, asumió el reto con «mucha responsabilidad» y con un recuerdo muy especial para alguno de sus familiares más directos. Entre ellos, tuvo muy presente a su padre, Julián Felipe, secretario de la hermandad durante años, y a su hermano Lucio.

Precisamente, la presentación del cartel anunciador (este 2024 ilustrado con una fotografía de Jesús Nazareno del siglo XVIII de la ermita de la Vera Cruz), y el pregón, dos de las últimas incorporaciones al acervo popular carrionés, figuran entre los actos que son más de su agrado en el marco de una Semana Santa de la que ha sido partícipe desde crío. «La vivo íntegramente. Ya desde muy joven colaboraba en la parroquia preparando un gran monumento eucarístico en la iglesia de San Andrés», relató el pregonero, que ahora da lustre a estos días como integrante de la Coral Carrionesa y la Asociación Musical Santa María del Camino.

Carrión pide la declaración de fiesta regional para la PasiónCarrión pide la declaración de fiesta regional para la Pasión

Si tuviera que elegir un solo instante de estos días en los que el recogimiento lo invade todo, seguramente se quedaría con el canto popular de la salve a la Virgen de la Soledad, justo antes de finalizar la procesión del Santo Entierro y Soledad de María. Uno de esos momentos únicos y especiales que erizan la piel del espectador y que este año cumplirá, el próximo Viernes Santo,  su primer centenario.

En este momento de recuerdos y añoranzas echó la vista atrás para traer al presente algunas de las curiosidades propias de otros tiempos. «Los viernes de Cuaresma se encendían quince velas en un tenebrario y se cantaban unos salmos. Al terminar, se iban alargando hasta quedar solo, que representaba la resurrección de Cristo. En ese momento, todos los jóvenes hacíamos sonar las carracas y los carracones. El que no tenía estos instrumentos, preparaba un bote con unas piedras para hacer el máximo ruido», explicó. 

Sin dejar de lado el papel infantil de la Semana Santa, Felipe echa en falta una mayor participación en la procesión del Domingo de Ramos de los niños, que antiguamente vestían con túnica azul y capa y caperucho blancos. Asimismo, tuvo recuerdos para su infancia ligada a la Semana Santa, a la que invitó a todos los palentinos a descubrir «para que vean el esmero y la labor que la cofradía de la Vera Cruz pone en la organización y la cantidad y la calidad de los pasos que procesionan».

Carrión pide la declaración de fiesta regional para la Pasión
Carrión pide la declaración de fiesta regional para la Pasión

Igualmente hizo referencia a costumbres como los Ángeles Somos del Lunes Santo (los monaguillos recorren las calles pidiendo limosna y huevos), las saladillas y las limonadas propias de estas fechas.