El pregonero de Osorno enaltece el «valor del silencio»

Rubén Abad
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El párroco José Luis Quijano anima a compaginar el sentido religioso y cultural propio de estos días

El pregonero de Osorno enaltece el «valor del silencio»

Osorno ya está inmerso en las celebraciones de la Semana Santa, que ayer inauguró el sacerdote diocesano José Luis Quijano. Lo hizo no con un pregón al uso, recorriendo y ensalzando la celebración, sino con una serie de sentidas reflexiones sobre estos días que en la localidad se viven con especial intensidad.

En el transcurso del mismo, enalteció el «valor del silencio y el respeto» con el que se viven los desfiles procesionales de Castilla y León en su conjunto y los de la provincia palentina en particular. En este punto, animó a compaginar estos días «el sentido religioso y creyente» con las manifestaciones culturales en forma de procesiones y actividades paralelas. 
«Nos sorprenden las grandes bandas de Andalucía, pero a la gente le sigue impresionando tanto  o más el silencio, que conmueve y despierta el sentido religioso profundo de la Semana Santa», subrayó. Por eso mismo, pese a que si tuviera que elegir un solo momento ese sería el Jueves Santo por su significado en el seno de la Iglesia, en los años que estuvo allí destinado (en Osorno y dando servicio a la comarca) nunca se perdía la procesión del Viernes Santo, «donde no hay bandas y se vive profundamente en silencio. Eso es lo que la gente más valora», apuntó. 

FE Y CULTURA

En paralelo, el pregonero tuvo palabras también para la cofradía de la Santa Vera Cruz osornense, de la que destacó que «mantiene el sentido religioso de la Semana Santa, con un equilibrio entre la espiritualidad y la cultura». «Ha tenido siempre claro que es un acto religioso, de fe y de Iglesia que tiene una expresión dentro [oficios] y otra fuera [procesiones], que es la expresión religiosa que sale a la calle. No tienen que estar enfrentadas, tienen que ser complementarias», aseveró.

Lo dice un gran conocedor de la Pasión de Osorno, localidad en la que estuvo destinado durante dieciséis años hasta su traslado a la parroquia de Fuentes de Nava en plena pandemia de la covid-19.

«Durante mis dieciséis años en Osorno estuve muy a gusto», reconoció. Por eso mismo, aceptaba el encargo de abrir oficialmente los actos de la Semana Santa de la localidad terracampina, que era casi una obligación moral con ese pueblo que tanto le dio a lo largo de su estancia y en el que la gente le sigue admirando, respetando y mostrándole gestos de cariño.