Cierra el bar Pastor y deja huérfano a Allende el Río

J. Benito Iglesias
-

El local del popular barrio cambió de dueño y el edificio que lo acoge se destinará a fines constructivos. Alfredo Franco, al frente de la barra desde 1984 como camarero y luego como gestor, se queda sin empleo

Cierra el bar Pastor y deja huérfano a Allende el Río

El sábado será su último día de vida hostelera y, como un clásico del sector, el bar Pastor pasará a formar parte del recuerdo de miles de clientes, especialmente vecinos del barrio de Allende el Río, y también de toda la ciudad. Su posición estratégica de cruce de caminos al otro lado del Carrión, justo donde el puente Mayor deja vislumbrar la dársena del Canal de Castilla, le convirtió en lugar de paso casi obligado, ya fuera para jugar una partida de cartas o para tomar un refrigerio en animada tertulia de ida o  de regreso a espacios naturales como el monte el Viejo

Su actual dueño, Alfredo Franco, deja el negocio después de 40 años de profesión, primero como camarero por cuenta ajena y desde 2017 ya por cuenta propia detrás de una barra que, a buen seguro, ha sido un lugar de confidencias, historias vitales, amistades y muchas anécdotas.

«El local cambió de dueño hace pocos años y el nuevo propietario quiere que lo dejemos, ya que lo ha vendido a una constructora», explica Alfredo Franco, que empezó en el bar Pastor 1984 como camarero y luego como gestor. Ahora, de momento, se queda sin empleo.

«Es cierto que conoces mucha gente,  pero este trabajo es muy sacrificado y tanto tiempo en el oficio quema mucho. Encima, ahora, de de postre, al ser autónomo no me compensa jubilarme con 61 años, aunque tenga tiempo suficiente cotizado a la Seguridad Social. Ser hostelero me ha valido como forma de vida, pero no quiero más bares ni regalados. Buscaré otra cosa», asevera.

El bar Pastor abandona un barrio como el de Allende el Río que tiene pocos servicios, dado que otro bar y una tienda de ultramarinos cerraron también hace pocos años. «La gente te dice que es una pena, que este bar es el de los buenos cafés o las cartas y que ya no sabrán qué hacer o dónde ir. Hay muchos otros cerca, pero prefieren la solera de este establecimiento, que antes fue una cantina. Hay clientes que siguen viniendo desde que empecé a trabajar y otros se han ido quedando por el camino», concluye cierta con nostalgia.