'Lucho', en el abismo

Diego Izco (SPC)
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La crítica y el público (y puede que parte del vestuario), enfrente del exseleccionador español

'Lucho', en el abismo - Foto: EFE/Edgar Sapiña Manchado

Publicaba L'Equipe que tras la humillación de Newcastle (4-1), Luis Enrique convocó en su despacho a los cuatro capitanes del Paris Saint-Germain (Marquinhos, Danilo Pereira, Kimpembe y Mbappé) para descartar el creciente rumor de que los jugadores le estaban 'haciendo la cama' al entrenador. Por supuesto, de una tensa reunión, probablemente salpicada con esas sonrisas que parecen enfados del técnico asturiano, salió el «no rotundo» a semejante afirmación y un compromiso formal de remontar la situación hacia el objetivo dorado de cada temporada desde que Catar (Al-Khelaifi) desembarcó con todos los petrodólares del planeta:ganar la Liga de Campeones. 

El hecho de que esa asamblea se produjese con solo dos meses escasos de competición enturbia de raíz la aventura francesa del exseleccionador español, un tipo acostumbrado a estar eternamente en el punto de mira… pero más aún en un club con la presión, la exigencia y la obligación inmediata que arrastra el PSG. 

Para muchos analistas, uno de los detonantes estuvo en el pulso (finalmente ganador) que echó a Marco Verratti, una leyenda en el equipo tras 11 temporadas en el Parque de los Príncipes y que, al mismo tiempo, era uno de los jugadores con más influencia en el vestuario. 

Nada más llegar a la capital gala, 'Lucho' se entrevistó con el mediocampista italiano para comunicarle que no entraba en sus planes. Según Verratti (actualmente jugador del Al-Arabi catarí, que 'pagó' -operación sospechosa- 45 millones de euros), «es un gran entrenador que necesitaba otros futbolistas para su proyecto. No tengo nada contra él». Según Le Parisien, la frase del preparador fue «eres el tipo de jugador que detesto». 

El proyecto

El entrenador asturiano ha arrancado el curso con pocas luces y bastantes sombras. El Paris Saint-Germain ha disputado hasta la fecha 10 partidos oficiales y solo ha ganado la mitad de ellos. Enfrente, tres empates y dos dolorosas derrotas: la mencionada en la Liga de Campeones contra el Newcastle y el 2-3 en casa ante el sorprendente Niza en Ligue 1. En total, 20 goles a favor (dentro de lo esperado) y 11 en contra (demasiados) para un proyecto que ha nacido con la salida de bastantes 'viejas glorias' y al que Luis Enrique todavía está dando forma. 

Además de Verratti (31 años), salieron de París Messi (36) y Neymar (31), sobre los que rondaba la posibilidad del reencuentro con el español, con el que lograron el triplete en el Barça de la 14/15. También Sergio Ramos (37), con el que protagonizó historias de amor y odio en la época de la selección. Y firmaron el finiquito Icardi (30), Draxler (30), Wijnaldum (32)… El objetivo estaba claro: rejuvenecer el equipo y volver a darle 'hambre'. El estilo de conjunto joven, presionante y dominador con el que Luis Enrique se siente realmente cómodo: el PSG gastó 350 millones en Kolo Muani (23), Ugarte (22), Barcola (20), Gonçalo Ramos (22), Ekitike (21) y los 'veteranos' Dembélé (26) y Lucas Hernández (27). 

Sin embargo, el PSG es tercero (tras Mónaco y Niza) con 15 puntos sobre 24 posibles, y la afición empieza a cuestionar los métodos del de Gijón, que se ha llevado el andamio y las 'malas pulgas' a la capital gala: ya ha tenido encontronazos con varios periodistas, parte de la afición estaba en contra desde el arranque por el hecho de que era español -las eternas desventuras vecinales al otro lado de los Pirineos-, y otra parte se está uniendo porque el juego del bloque es demasiado plano y los resultados son cuestionables. Con todo en contra (crítica, público y probablemente el vestuario), Luis Enrique está asomado al abismo: cada jornada tiene la espada sobre su cabeza.