La memoria colectiva documentada a la vista del público

J. Benito Iglesias
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El Archivo Histórico Provincial revela en una jornada de puertas abiertas con más de cien visitantes el trabajo de conservación de documentos y fotografías

La memoria colectiva documentada a la vista del público - Foto: Óscar Navarro

Lo hace cada Navidad y, ayer,  el Archivo Histórico Provincial abrió de nuevo su centro de trabajo a modo de regalo a todos los palentinos y visitantes en su tradicional jornada de puertas abiertas. La apuesta se centra en  desvelar parte de los pequeños secretos que alberga en forma de documentos, escritos, planos, dibujos y fotografías, muchas de ellas digitalizadas. Por la mañana y durante dos horas, en torno a un centenar de personas en distintos grupos pudo recorrer sus amplias instalaciones. La actividad no  precisó de inscripción previa y se pudo comprobar, una vez más, el interés de numerosos ciudadanos por el trabajo archivístico y los distintos procesos de restauración y de digitalización de imágenes y documentos.

La protección del papel es clave para que, quien lo precise, pueda consultar en una estancia habilitada al respecto cualquier tipo de documentación pública albergada en tres  salas sobre la ciudad o municipios de la provincia, salvo aquellos escritos de tipo personal en base a la Ley de Protección de Datos. Lo que destaca del Archivo es el fondo fotográfico, ya que se están consiguiendo muchas donaciones, algunas de ellas de fotógrafos importantes que luego forman parte de exposiciones.

«Llama la atención el desconocimiento que existe sobre el mundo de los archivos. Lo que más sorprende al visitante, por ejemplo, es es que el paso del tiempo no ha deteriorado el papel.Hemos mostrado protocolos de 1602 y, realmente, están mejor conservados que documentos de este siglo. Hay más de 11 kilómetros lineales de documentación, junto a miles de fotografías, daguerrotipos (retratos), fototipias (cartulinas impresas) y negativos», desgrana Laura Isabel Reyes, técnico de archivos. La plantilla consta de dos facultativos y un ayudante como funcionarios y el resto, hasta diez integrantes -entre restauradoras, una bibliotecaria y una fotógrafa- es personal laboral, incluyendo ordenanzas. 

«Queremos que no solo estudiantes o investigadores conozcan nuestra labor y las distintas fuentes documentales que poseemos. Que sea gente de a pie la que sepa qué es lo que se hace en un archivo y la memoria que encierra. Estamos muy contentos con la respuesta de los visitantes, ya que es positivo que la estancia donde trabajamos no se confunda con una biblioteca», argumenta. En la visita guiada por todo el centro, incluyendo aquellos lugares que nunca se abren al público, se pasó por los depósitos de documentación o el taller de fotografía y digitalización. Además, se enseñaron algunos documentos como un ejemplo de la información más importante que se guarda.

ESTUDIO HISTÓRICO. El objetivo principal de la jornada de puertas abiertas fue el de dar a conocer las razones de existencia de los centros que se dedican al archivo y protección de documentos, así como su importancia para el estudio histórico del devenir de las distintas sociedades y como garantes de los derechos de los ciudadanos.

La creación del Archivo Histórico Provincial  tiene su origen en el Decreto de 12 de noviembre de 1931. Fue a raíz de ahí cuando el Patronato Provincial de Archivos y Bibliotecas lo constituyó como tal en abril de 1932, remitiéndose las primeras cartas a los diferentes distritos notariales en agosto del mismo año, con el fin de comenzar la recogida de los protocolos centenarios.

Ya en febrero de 1991 el archivo se trasladó a su actual sede de calle Niños de Coro, en la que la ampliación de plantilla y las condiciones de trabajo, espacio y seguridad han permitido que se reanuden las transferencias de documentación estatal, autonómica,  provincial y municipal de diferentes organismos públicos, y otras procedentes de instituciones privadas. Actualmente, los fondos del Archivo suman más de 90.000 unidades de conservación.

Humedad relativa del 60% y una temperatura baja

Laura Isabel Reyes Ajenjo, en la planta donde se encuentran los archivos de documentos y mapas de todo tipo, explica de forma pormenorizada su estado casi perfecto con el paso de los años. Para ello, las salas deben tener una humedad relativa del 60% y una temperatura lo más baja posible. Como ejemplo, muestra un plano biométrico del puente que se proyecta sobre el río Pisuerga, en Dueñas, que data de 1849.