Tradición y folklore en la danza

Jaime Montes
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Encuentro de todas las generaciones del grupo de danzantes en el que se homenajeó al chiborra vivo más longevo, Manolo Viñas, El Brujo, quien hizo una demostración de cómo era antes 'El Árbol'

Imagen de archivo del grupo de paloteo de Frómista de 1903 - Foto: DP

La mayor muestra de folklore en Frómista viene dada por el grupo de paloteo. Esta tradición se remonta 200 años atrás, la cual sigue manteniendo un grupo de ocho danzantes, acompañados por los chiborras (instructores), un dulzainero y una caja, que realizan los diferentes lazos en el Corpus Christi o en las fiestas patronales. Algunos de ellos son de carácter religioso como Señor Mío y otras de temática cívica como Ataque Maceo.

Haciendo un recorrido con fotografías que van desde 1903 hasta 2023, se puede apreciar cómo ha evolucionado esta tradición a lo largo de los años. «La danza va variando constantemente. Por ejemplo se ha cambiado la manera en la que se tocan los palos ya que cada vez cogemos a niños de edades más tempranas y esto dificulta conseguir una técnica 100% depurada», afirma Ángel López Take, coordinador del grupo de paloteo de Frómista. «Se pierde lo técnico, la perfección que otros grupos puedan tener, pero es precioso ver a niños de seis años esforzarse para que todo salga bien», declara Take.

Antiguamente, había que esperar a que alguno de los danzantes oficiales fallase para poder ocupar un puesto en el grupo. «Yo entré en la cola a los 10 años y, desde entonces, no he querido desvincularme. A los 19 me convertí en chiborra y a día de hoy sigo ayudando», comenta López. «Empecé a los nueve años queriendo homenajear a mi abuelo que había fallecido el año anterior. Él era muy acérrimo a las fiestas patronales y a San Telmo, entonces a pesar de que yo no soy de aquí, entre en una tradición del pueblo de mi madre y de toda mi familia», explica emocionado Roberto Rodríguez, uno de los actuales chiborras. 

Para comprobar como había cambiado el grupo de danzantes, recientemente se celebró un acto en el que Manolo Viñas, El Brujo fue homenajeado puesto que es el chiborra vivo más longevo. «Antes era mucho más vistoso, faltan acciones y una demostración mucho más larga», concluye emocionado El Brujo. Sin embargo, aunque la danza haya cambiado, la esencia principal de esta tradición sigue manteniéndose y es que las distintas generaciones de danzantes mantienen vivo su amor por el pueblo a pesar de que algunos ya no van tanto como les gustaría, pero no se olvidan de sus tradiciones ni sus orígenes.

MUJERES DANZANTES.

Las mujeres hicieron su primera aparición en la década de los 70. El grupo de paloteo necesitaba a jóvenes puesto que por aquel entonces algunas familias no dejaban a sus hijos participar en la danza.

«Estábamos en la sección femenina haciendo cursos de costura y un día nos dijeron que necesitaban gente para bailar.  Aceptamos sin pensarlo porque nosotras siempre los veíamos con orgullo y queríamos participar nosotras también», comentan Maxi Alonso, Piedad Carrera, María Jesús Alonso y Belén Martínez, cuatro de las cinco primeras mujeres en ser danzantes de Frómista. «Muchas personas no se acuerdan de nosotras, pero fuimos las pioneras», aseguran las cuatro fromisteñas.

Sin embargo, hasta el 2008, no volvió a haber mujeres. Lara González, Tamara Arija y Ronte Serna abrieron el grupo a las mujeres, aunque en este caso no por necesidad de gente sino por evolución ya que estaba completo. Además, llegando a convertirse años después en chiborras. Actualmente, son 15 las niñas que forman el grupo de paloteo junto a 11 niños.

LAZOS.

El nombre que reciben los bailes que realizan el grupo de paloteo se denominan lazos. Algunos de ellos se han mantenido a lo largo de todos estos años, otros se han recuperado y algunos son nuevos.

«Mi favorito es Fuentecillas aunque es muy poco bailado debido a la complejidad, puesto que estas danzando a la vez que vas dando con los palos. Si sale bien es muy bonito y vistoso», declara Take. Rodríguez afirma que él tiene dos lazos favoritos «El Árbol me parece muy bonito ya que es el único que tenemos de cintas, pero si tengo que elegir de palos me quedaría con Ataque Maceo, que aunque no lo hagamos mucho es muy interesante». Sin embargo, los chiborras de este año han creado un nuevo baile en honor a la procesión de El Ole. «La música es la que se usa en la salida del santo en la procesión y, por tanto, es un lazo muy representativo del pueblo, a la vez que complejo en el que los chiborras bailamos junto a los danzantes», comenta Rodríguez.

«Queremos hablar con las generaciones pasadas para que nos expliquen los bailes que hacían porque algunos de ellos se han perdido», afirma Take. «El Árbol antes tenía otra música que hacía que el lazo fuera más vistoso como nos pudo demostrar El Brujo», añade Rodríguez. Y es que este lazo cambió de música debido a que un año el dulzainero enfermó y tuvo que venir otro que no sabía como era la melodía y por tanto tocó el vals actual. «No hemos vuelto a cambiar el ritmo pero estamos estudiando recuperar el anterior porque es una expresión folklórica mayor», concluye Rodríguez.