Con Juan de Valmaseda

DP
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Hasta el próximo 23 de junio la iglesia de Santa María, en Becerril de Campos, acogerá el relieve Llanto sobre cristo muerto, de principios del siglo XVI, procedente de la iglesia parroquial de Santa Columba en Villamediana

Con Juan de Valmaseda

El Museo Territorial Campos del Renacimiento acogerá hasta el próximo 23 de junio, en su sede Becerril de Campos, el grupo escultórico Llanto sobre Cristo Muerto realizado por el gran artista Juan de Valmaseda hacia 1520-1524.

 Esta exposición temporal forma parte de una iniciativa del museo que pretende poner en valor el destacado patrimonio palentino. Para ello, cada tres meses (coincidiendo aproximadamente con cada estación) se ha ido presentando una obra de arte que se expone en cada una de las localidades que conforman el museo: Becerril de Campos, Paredes de Nava, Cisneros y Fuentes de Nava.

Es la octava ocasión que Campos del Renacimiento acoge una obra invitada. El relieve se une a otras valiosas piezas del museo de esta localidad, donde ya se pueden ver obras de otros imponentes artistas como Pedro Berruguete, Juan de Juni y una gran colección de quien fuera vecino de la localidad, Alejo de Vahía.

El grupo escultórico Llanto sobre Cristo Muerto, realizado en madera policromada, es una representación conmovedora y dramática del momento en que la Virgen María recibe en su regazo el cuerpo sin vida de su Hijo Jesucristo. Este episodio, aunque no está registrado en los evangelios canónicos, es una expresión de la devoción popular y la profundidad de la fe cristiana.

En el centro de la composición se encuentra Cristo, con su cuerpo prácticamente desnudo, cubierto solo por un pequeño paño de pureza. A su lado, la Virgen María, desconsolada y aferrándose a su Hijo con un dolor inmenso. La escena está llena de dinamismo y teatralidad, con gestos y expresiones que reflejan el sufrimiento y la angustia.

A su alrededor, se encuentran José de Nicodemo, José de Arimatea, San Juan y las Santas Mujeres, todos ellos mostrando signos de profundo pesar y dolor. La habilidad con la que está resuelta la escena y la intensidad emocional que transmiten los personajes hacen de esta obra una de las representaciones más conmovedoras del arte religioso. Juan de Valmaseda, posiblemente de origen vasco, se formó en talleres hispanoflamencos, donde recibió influencias significativas de destacados maestros como Felipe Bigarny y Diego de Siloe. Esta influencia se refleja claramente en su obra, donde se pueden apreciar elementos característicos de ambos artistas. Se sabe que parte de su formación tuvo lugar en Burgos, donde colaboró con Nicolás Vergara el Viejo en el sepulcro de Pedro López de Gumiel en San Esteban de Burgos. Posteriormente, participó en la ejecución del retablo mayor de la catedral de Oviedo junto a Giralte de Bruselas.

En Palencia, Valmaseda se encargó de realizar el Calvario del retablo mayor de la catedral y también dejó su huella en León, donde se pueden encontrar numerosas obras de su autoría.

De regreso a Palencia, atendió diversos encargos destacados, entre ellos el retablo de San Ildefonso, ubicado en la capilla del Arcediano del Alcor Alonso Fernández de Madrid, dentro de la seo palentina, considerada una de sus mejores obras.

La producción escultórica de Valmaseda se caracteriza por un fuerte expresionismo, con gestos dramáticos, movimientos inestables y una gran gestualidad que refleja la intensidad emocional de sus obras. Su habilidad para transmitir emociones a través de la escultura lo convierte en un maestro indiscutible del arte renacentista español.