Territorio Arlanza

Rubén Abad
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Quintana del Puente alberga la XXIV Fiesta de la Vendimia de una Denominación de Origen «pequeña» con caldos «alternativos» que destacan por su «extraordinaria calidad»

Territorio Arlanza

En un territorio donde a las viñas se las conoce como majuelos y al rosado se le llama clarete, Palencia y Burgos estrecharon ayer lazos en torno a los vinos de la Denominación de Origen (DO) Arlanza que se producen a uno y otro lado de la frontera provincial con motivo de la Fiesta de la Vendimia, que tuvo como escenario Quintana del Puente en su vigésimo cuarta edición.

Si es vino, que sea Arlanza fue el lema elegido para una jornada popular que regresó a Palencia tras seis años de ausencia (Valdecañas de Cerrato acogió la última en 2017) y que sirvió para poner el acento en el trabajo de todos esos productores y bodegueros que mantienen vivo el cultivo en una DO «pequeña» con vinos «alternativos» que destacan por su «extraordinaria calidad». 

«No estamos en la viticultura industrial, aquí apenas hay máquinas cosechadoras. Ese valor es nuestro valor: somos pequeños, pero auténticos», destacó el presidente del consejo regulador, Ramiro García, cara visible de unos caldos que se extienden por una superficie de 407 hectáreas de terreno desde Lerma y Covarrubias hasta Torquemada y en el que se han cosechado este año 850.000 kilos de uva (un millón la anterior añada), de los cuales 68.000 corresponden a Palencia.

En el transcurso de esta fiesta, en la que se celebra el final de las labores solariegas en el campo, García abogó por el relevo generacional con iniciativas como el Banco de Viñedos que gestiona una DO que se aleja de los canales habituales de distribución. «Nosotros estamos en tiendas especializadas y en restaurantes que quieren cuidar a sus clientes con vinos alternativos», añadió el bodeguero lermeño, quien animó a los vecinos a ejercer como perfectos embajadores de sus vinos y a consumirlos.

La presidenta de la Diputación, Ángeles Armisén, secundó estas palabras y reivindicó el vino como «motor de desarrollo» de la comarca, donde «genera empleo y riqueza». «Somos conscientes de su importancia como elemento dinamizador de la economía y ahí vamos a estar para apoyarlo. Es mucho más que una bebida, es un símbolo de nuestro patrimonio y de la tierra que tanto valoramos todos nosotros», señaló ante una plaza abarrotada de público. 

Por otro lado, se refirió al boom que está experimentado el enoturismo tanto en Palencia -con el Cerrato como principal reclamo- como en el resto de Castilla y León. Muestra de ello son las Rutas del Arlanza o las campañas destinadas a su promoción en las ferias de Fitur, Barcelona o Lisboa en el marco de la marca Turismo con Pé.

DESDE EL SIGLO XV

Quintana del Puente tenía motivos más que suficientes para acoger la Fiesta de la Vendimia, con viñedos que se remontan al siglo XV, de los que hay testimonios escritos del XVIII que hablan de «40 obradas» y cuyas bodegas actuales pueden presumir de haber cosechado algún que otro premio a nivel internacional. De ahí que no es de extrañar que los vecinos de la localidad se implicaran «al mil por mil» en los preparativos, «quitado horas a la familia, con mucha ilusión para dar a conocer el pueblo», subrayó la alcaldesa, Yolanda Gutiérrez, quien aprovechó igualmente para reivindicar desde el escenario central los pequeños pueblos como «lugares en los que también hay vida».

La pisada de la uva y la obtención del primer mosto, que unos pocos tuvieron el privilegio de catar, fueron el momento cumbre de la celebración, si bien hay que rebobinar un par de horas atrás para los primeros actos de una jornada festiva en la que tuvieron cabida una Muestra Agroalimentaria con productos del club de calidad Alimentos de Palencia, paseos en burro, misa, folklore tradicional, hinchables, comida popular y música en directo. 

A todo ello se sumó una ruta por un pueblo exquisitamente decorado para la ocasión, con recreaciones de escenas costumbristas como la matanza, la vendimia o la elaboración de quesos, amén de locales de otros tiempos tales como la panadería o la escuela. 

LUCHAR POR LO PROPIO

Los pregoneros, Francisco López y Miguel Amengual, pusieron la nota de humor a la celebración en una breve obra de teatro en la que hicieron un repaso por la tradición vitivinícola, las bodegas del presente, los vinos de la tierra y las familias que durante décadas cuidaron sus cepas. «A mediados del siglo XX había majuelos por todas partes, pero se fueron perdiendo», señalaron antes de reivindicar las bodegas como «templos de la reflexión» y pedir a sus paisanos «luchar por preservar el recuerdo, incluidos nuestros vinos».

Lograrlo será un punto de inflexión para que la DO siga consolidándose y creciendo, con nuevas incorporaciones como las de Alba de Cerrato, Castrillo de Onielo y Vertabillo, actualmente en fase de estudio por parte del Itagra desde Palencia, que tiene en cuenta aspectos cuantitativos, cualitativos e históricos. Y es que mientras que en otros territorios vitivinícolas se busca la tipicidad y la separación, «aquí lo que se persigue es la unión, juntarnos y ser fuertes», tal y como destacó García en una entrevista reciente a Diario Palentino.