Una lucha incansable

J.V. (SPC)-Agencias
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La sociedad sigue en pie para combatir la violencia machista, una lacra que lejos de disminuir deja este año en España 52 asesinadas, uno de los datos más altos, mientras en el mundo los feminicidios ya alcanzan las 89.000 víctimas

Una lucha incansable

Toda la sociedad vuelve a alzarse en pie contra la violencia machista con motivo este sábado del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Las cifras de esta lacra lejos de disminuir se mantienen o incluso aumentan tanto dentro como fuera de nuestras fronteras y ya son 52 las mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas en lo que va de año en España, con un verano especialmente dramático en este sentido.  

De hecho, en el período estival, entre junio y septiembre, murieron un total de 27 féminas, un dato muy preocupante, destacaron entonces los responsables del Ministerio de Igualdad 

No en vano, los ciclos vacacionales, como Navidades y verano y sus meses posteriores, siempre suelen ser momentos de mayor incidencia en la violencia machista. El cambio de las rutinas o la mayor convivencia elevan el riesgo de las víctimas de sufrir más agresiones, según explican los expertos. 

Con el nuevo cambio de Gobierno y la salida de Irene Montero (Podemos) del departamento de Igualdad, la socialista Ana Redondo plantea mantener el mismo nivel de exigencia y presión contra los feminicidios. 

Tal es así, que la titular vallisoletana ya ha anunciado una serie de retos para prevenir este delito e intentar mantener a raya a los maltratadores, además de ofrecer la mayor protección posible a las víctimas.

En este sentido, la intención de Redondo es renovar y blindar el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, así como mejorar la monitorización de las afectadas a través del sistema VioGén y fomentar la detección de casos a través del sistema sanitario.

Entre sus objetivos, además, la ministra anunció que abordará otras violencias machistas, como la económica o la digital, combatir el creciente negacionismo y plantear soluciones ante el auge de la violencia sexual y de género entre los más jóvenes. 

Pero los datos son aún más escalofriantes si se echa la mirada al mundo. Según un estudio de Naciones Unidas presentado esta semana, casi 89.000 mujeres y niñas fueron asesinadas el año pasado en el planeta, la cifra más alta en dos décadas, y la mayoría de las muertes se debieron a motivos de género.

Para ahondar más la brecha, más de la mitad de ellas, unas 49.000, murieron a manos de miembros de su familia o parejas, lo que destaca la falta de seguridad para las mujeres y niñas en sus propios hogares.

Esta escalofriante cifra pone de relieve, en promedio, que más de 113 féminas fueron asesinadas cada día por alguien en su propia casa. Como contraste solo el 12 por ciento de los homicidios con muertos masculinos son perpetrados dentro del hogar.

Otra tendencia preocupante es que mientras los datos apuntan a un descenso mundial en el número de homicidios, el número de mujeres asesinadas en 2022 aumentó.

Negacionismo

Uno de los problemas a los que se enfrenta la sociedad española para hacer frente al aumento de víctimas de violencia machista en los últimos años es el crecimiento de hombre jóvenes, entre 15 y 29 años, que niega la violencia de género o le resta importancia.

Uno de cada cuatro jóvenes españoles (el 23,1 por ciento) considera que este tipo de agresión «no existe o es un invento ideológico», un porcentaje que ha aumentado 11 puntos respecto a 2019, cuando lo pensaba así un 12 por ciento de los chicos, según se desprende de la última encuesta realizada por la Fundación Fad Juventud.

A la FAD le preocupa, no obstante, ese aumento de jóvenes que consideran la violencia machista un invento ideológico, aunque asegura que existe una sensibilidad mayor de este colectivo a las situaciones concretas de agresión cotidiana, como control física, psicológica o sexual.

Así, afirmaciones como que la violencia de género «aunque está mal, siempre ha existido», «es algo habitual en el seno de una pareja» o «si es de poca intensidad, no es un problema» también reciben mayores apoyos que en años anteriores e, incluso, llega a duplicarse y triplicarse el número de jóvenes que las sostienen.

En primera persona

Uno de los testimonios más duros de violencia machista es el que relata Fátima (nombre ficticio), una mujer superviviente que era amenazada «con un cuchillo de grandes dimensiones todos los días».

Según relata, en su caso las amenazas y las vejaciones eran continuas, pero, entre lágrimas, recuerda algunas de las situaciones más impactantes, tanto para ella como para sus hijos. Uno de estos apunta que fue cuando rompió aguas en el embarazo de su segundo hijo. «Me decía que saldríamos al hospital cuando yo fuese a llegar ya muerta», recalca para contar que tuvo al pequeño en el coche.

El procedimiento judicial de Fátima aún no ha concluido pero un juzgado valenciano dictó auto para prohibir a su expareja aproximarse a menos de 200 metros del domicilio, así como de su lugar de trabajo y de cualquier sitio que frecuente. Además, en el momento, se acordó una orden de protección.

Como Fátima son muchas las mujeres que viven a diario una guerra en casa, por eso administraciones y asociaciones instan a las víctimas a que denuncien para que salgan cuanto antes de esa situación y puedan reacer esa vida rota.