La honda crisis con Argelia sigue sin ver la luz al final del túnel

G.F.A. (SPC) - Agencias
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El cisma diplomático con Argel ha generado un auténtico terremoto económico y comercial del que intentan sacar tajada otros países como Italia, Francia o Portugal

La honda crisis con Argelia sigue sin ver la luz al final del túnel - Foto: Imagen de www.slon.pics en Freepik

El volantazo del Ejecutivo español respecto al Sáhara no sólo ha roto las relaciones diplomáticas con Argelia, también ha dinamitado los puentes comerciales y económicos establecidos con el país magrebí.

Y ya se sabe: «A río revuelto, ganancia de pescadores». No son pocos los países europeos que buscan beneficiarse de la crisis abierta entre Madrid y Argel. Italia suscribió durante los últimos meses jugosos acuerdos gasísticos con el Gobierno de Abdelmadjid Tebboune. El presidente francés, Emmanuel Macron, hizo el pasado año una visita oficial de tres días para avanzar en alianzas energéticas y comerciales. Y no son los únicos. Portugal está aprovechando la caída en desgracia de España, con un cierre total del comercio con Argel, para ganar músculo en el país árabe y sustituir a las compañías españolas que tienen ahora vetado el mercado argelino.

 El progresivo distanciamiento entre España y Argelia que comenzó hace un año, continúa hoy hasta mantener el comercio bloqueado y un futuro que «no pinta bien», como reconoce el propio presidente de Argelia, Abdelmadjid Tebboune que además, en su círculo más cercano, ha expresado su deseo de un pronto relevo en la Moncloa.

«Personalmente, me siento profundamente disgustado por el estado de las relaciones con España, pero Argelia no está en el origen de esta crisis», aseguró. Aclaró, sin embargo, que estas relaciones «están congeladas, pero no canceladas».

Retirar a su embajador en Madrid al día siguiente del considerado cambio «injustificable» fue su primera reacción y, desde entonces, las relaciones se han tensado hasta suspender el pasado mes de junio el Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación que convirtió durante dos décadas en estratégica la relación entre ambos países.

La cooperación en ámbitos como la seguridad se mantiene, pero las relaciones se han reducido al mínimo, con la agravante del bloqueo comercial, que ha supuesto una estrepitosa caída de las importaciones desde España hasta el 93 por ciento interanual, según datos recogidos por el Ministerio de Comercio.

Hace escasamente una semana, Josep Borrell, como jefe de la diplomacia europea, intentó mediar y pidió en Argel levantar las trabas impuestas a estos intercambios, con el fin de mejorar el acuerdo de asociación entre la Unión Europea y Argelia, pero en el país africano no se contempla otra opción que el retorno a las posiciones históricas sobre el Sáhara Occidental.

Duro bloqueo

Las domiciliaciones bancarias, requisito para realizar operaciones comerciales, siguen congeladas, por lo que el boicot económico persiste hasta la fecha con las importaciones desde Argelia prácticamente paralizadas.

«Todo lo que es de origen o procedencia de España sigue bloqueado desde el inicio de la crisis», confirmó una fuente aduanera. El cese casi total de la importación de productos y bienes españoles desde el país magrebí han provocado un fuerte aumento del déficit comercial bilateral, hasta más de 6.500 millones de euros. El Ministerio de Comercio confirmó que, desde junio de 2022, cuando entraron en vigor las restricciones, las ventas «cayeron con fuerza y de forma generalizada en todos los sectores».

Con todo, las exportaciones argelinas hacia territorio nacional todavía siguen fluyendo, especialmente el gas, que recuperó en enero su liderazgo como mayor proveedor de gas a España en 2023, aunque en una cifra menor a la de hace un año, según datos de la Corporación de Reservas Estratégicas (Cores).

«La tasa de caída se acelera desde junio hasta llegar al 93 por ciento en diciembre. Ese mes se exportaron 10,8 millones de euros frente a un promedio mensual de 169 millones en enero-mayo de 2022», precisaron.

El convulso mercado energético ha llevado a Argelia a acercase a otros socios europeos, como Italia, en detrimento de España, con quien no se atisba luz al final del túnel, un año después de la ruptura diplomática.