El uruguayo que retó a Sergio García

Agencias
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Diego Forlán, ex del Atlético y Villarreal, conoció al golfista en su etapa con el equipo castellonense, e hizo una amistad que dura hasta hoy, día de su retirada del fútbol profesional

El uruguayo que retó a Sergio García

Fue en diciembre de 2007, hace ahora 12 años. Un singular partido entre el futbolista uruguayo Diego Forlán y el golfista español Sergio García concentró las miradas de muchos aficionados que se sorprendieron al ver a dos figuras -cada uno en su deporte- retándose en Punta del Este.
El escenario fue La Barra Golf Club, un exclusivo campo del balneario más conocido de Uruguay, y la apuesta: una cena pagada por el perdedor. «Es fácil adivinar quién pagó la cena», confiesa el exinternacional celeste en U-ru-gua-yo. La biografía de Diego Forlán.
Esa singular anécdota es una de tantas vivencias personales y profesionales de Cachavacha en torno al fútbol que recoge el volumen y que explica por qué el golfista de Castellón será uno de los invitados hoy al partido homenaje que se jugará en el Estadio Centenario de Montevideo y que marcará el adiós definitivo de Forlán a los botines de futbolista.
El Flaco, que fue su técnico en su primer equipo profesional, el Independiente de Argentina, recuerda a Forlán en el prólogo de ese libro como «ese pibe con aspecto de estudiante de un colegio inglés».
En su trayecto para alcanzar la cima deportiva, en el que nunca dudó en «dejar el camino de un adolescente por el fútbol», Forlán no tuvo problemas en trasladarse a Inglaterra, país donde, a pesar de militar en su adorado Manchester United, no disfrutó de los minutos que esperaba.
En aquella época nació lo que él denomina su «pasión por el golf» y que pudo desarrollar después en España, cuando llegó al Villarreal.
Allí conoció a Sergio García, gran seguidor del submarino amarillo, y se hicieron tan amigos que después Cachavacha le invitó a unas vacaciones en Punta del Este, donde se dio el mencionado duelo.
En el equipo dirigido por el chileno Manuel Pellegrini comenzó su exitosa carrera goleadora, ya que obtuvo el Pichichi de la Liga y la primera de sus dos Botas de Oro europeas. Fue campeón de la Intertoto y alcanzó las semifinales de la Champions. 
«La primera vez que visité el Vicente Calderón lo hice con la camiseta del Villarreal. Y reconozco que ese día me terminé de enamorar tanto del club como de su hinchada», explica el ‘charrúa’ .
«La presión, la alegría, los cánticos y la forma de vivir el fútbol no son equiparables a prácticamente nada de lo que he vivido. Y reconozco que me puso los pelos de punta. Ese grito de ‘u-ru-gua-yo’ es mucho más. Que haya esa comunión entre mi afición y mi país. Es muy difícil de definir», agrega.
El cántico «U-ru-gua-yo», que aún resuena en las pocas gradas del estadio colchonero que permanecen en pie, se inauguró con Forlán y siguió después para jalear a Diego Godín -ahora también exrojiblanco- y continúa en la actualidad en el Wanda Metropolitano cada vez que José María Giménez mete un gol con la testa.
Noventa y seis de los 309 goles de su carrera profesional -entre clubes y la selección- los marcó con el equipo rojiblanco, siendo su zénit la final de la Europa League jugada el 12 de mayo de 2010, cuando el Atleti ganó con dos tantos suyos (2-1) al Fulham.
Aquel niño que siempre fue hincha de Peñarol dejará hoy los terrenos de juego para sentarse en el banquillo a dirigir los designios del club aurinegro y seguir cumpliendo metas.