Piden 11 años para un octogenario por maltratar a su mujer

ALBERTO ABASCAL
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El procesado manifestó ante el tribunal que «todo es mentira» · El equipo psicosocial considera que sufre una «distorsión cognitiva» del papel de la mujer en la sociedad

Piden 11 años para un octogenario por maltratar a su mujer - Foto: Á“scar Navarro

El Ministerio Fiscal solicitó hoy definitivamente para un hombre, identificado como J.P.D., de 87 años, una pena global de 11 años de prisión como presunto responsable de  un delito continuado de abuso sexual, otro de maltrato habitual y un tercero de amenazas hacia su esposa con la que llevaba casado sesenta años y a la que, según su parecer y la acusación particular, tenía sometida a su voluntad. La defensa, por su parte, negó las acusaciones además de insistir en que se habían vulnerado sus garantías procesales y constitucionales.
El caso, que quedó visto para sentencia tras ser juzgado ayer en la Audiencia Provincial, se concreta en una petición de penas para el acusado de ocho años de cárcel por el delito de abuso sexual continuado, dos años por el delito de maltrato habitual y uno por el de amenazas. La acusación particular ejercida por la víctima también solicita provisionalmente para el procesado once años de cárcel, mientras que la defensa pide su libre absolución al negar los hechos. La Fiscalía, en su escrito de acusación, pormenoriza que la mujer, también octogenaria, durante los sesenta años de matrimonio y hasta que decidió denunciar a su esposo, supuestamente venía sufriendo desde el inicio de la relación insultos con expresiones como «zorra» y «puta», con críticas, menosprecios, intimidaciones y conducta violenta. De hecho, la Fiscalía subraya que los informes psicosociales apuntan a que el procesado manifiesta un patrón de conducta violenta, así como una distorsión cognitiva del papel de la mujer en la sociedad, entendiendo que la esposa tiene que estar sometida a su voluntad «por el mero hecho de serlo» y que se manifiesta en su abuso emocional hacia ella, celos y restricciones económicas.
El fiscal mantiene que el encausado, dos veces por semana, de forma sistemática, supuestamente se dirigía al dormitorio de la víctima, ya que dormían en habitaciones separadas, y «cogiéndola fuertemente por los brazos, aprovechaba la distorsión cognitiva que ambos tienen sobre las obligaciones conyugales, para mantener relaciones con ella con acceso carnal y en contra de su voluntad». 

Todo esto es mentira», afirmó el procesado, que reconoció tener un comportamiento «un poco brusco» pero aseguró que nunca insultó a su mujer durante una discusión y que nunca la obligó a mantener relaciones sexuales, ni la llevó «a rastras» a su habitación porque «cuando ella no quería yo la dejaba», informa Efe.
Hasta que el 24 de julio de 2017 el hijo mayor de ambos llamó a la Guardia Civil porque su padre había cerrado las puertas de casa y había dejado en la calle a su madre, que, según el relato de esta, había salido a dar un paseo después de comer, a pesar del calor de julio, para evitar tener relaciones forzadas con su marido. La mujer, que sigue casada y vive con uno de sus hijos desde la denuncia, aseguró que los insultos eran habituales, que su marido era autoritario y celoso, que no le gustaba que saliera, -ella no tenía llave de casa-, y que «había que hacer siempre lo que él quería». Informó incluso que volvían «con miedo a casa» cuando salía con sus hijos, quienes se fueron de casa muy jóvenes y conocían la situación, de la que alguna vez habían hablado con su padre, algo que él negó rotundamente.
Por lo demás, tres de las hijas del matrimonio optaron por no declarar ante la sala, aunque sí lo hicieron los dos vástagos varones, además que del equipo psicosocial, que ratificó su informe.