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18 purificadores para las escuelas municipales infantiles

A. Benito
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El nuevo curso arranca hoy con 134 alumnos en los centros Cres Sanz y Casilda Ordóñez. El Ayuntamiento ha invertido 7.900 euros en estos aparatos que refuerzan el exitoso protocolo contra la Covid-19 implementado el año pasado

18 purificadores para las escuelas municipales infantiles - Foto: Sara Muniosguren

Las escuelas municipales infantiles arrancan hoy el curso 2021/2022 reforzando el exitoso protocolo contra la Covid-19 implementado durante el pasado año, «que hizo que la incidencia de la enfermedad fuese muy baja entre alumnado y profesionales del servicio», indicó el concejal de Educación, Víctor Torres, con la instalación de 18 purificadores de aire de alta eficiencia (SAP 160). Una estrategia que supone «un paso más para garantizar la seguridad de un colectivo que está sin vacunar, como es el de los menores de 12 años, así como la de sus educadoras», agregó.

La inversión, realizada desde el área de Servicios Sociales para eliminar cualquier tipo de agente patógeno o contaminante del ambiente, asciende a 7.900 euros y beneficiará no solo a los 134 alumnos que están matriculados para el nuevo curso entre Cres Sanz y Casilda Ordóñez y a las trabajadoras de ambos centros, «sino también a todos los que conforman la comunidad educativa en su entorno», declaró Torres, quien quiso destacar «el esfuerzo y la capacidad de adaptación demostradas por empresa y trabajadoras a la situación creada por la pandemia para seguir prestando un servicio de calidad».

En este sentido, Torres quiso reseñar que de todos los alumnos que ya formaban parte de ambas escuelas, «es decir, los que han pasado de la Unidad A (16 semanas-1 año) a la Unidad B (1-2 años) y de esta a la Unidad C (2-3 años)», detalló, tan solo ha habido cuatro bajas, «tres de ellas porque han sido admitidos en otro centro que les venía mejor a sus progenitores», explicó el edil. Esto supone un índice de renovación cercano al 98%, «un ejemplo claro de que es un servicio altamente demandado por los padres palentinos, y que estos están satisfechos con la calidad del trato que se presta en las mismas», agregó.

El concejal de Educación quiso aprovechar la visita realizada en la mañana de ayer a las instalaciones de Cres Sanz, en la que estuvo acompañado por el primer teniente de alcalde, Alfonso Polanco; por la edil responsable del área de Servicios Sociales, Raquel Martín: por la responsable de la empresa concesionaria Colorín Sin Fin, Saray Pérez; y por la directora del centro, Sonia Castellón, para anunciar que aún restan por cubrirse once plazas en la Unidad A (16 semanas-1 año) de la escuela ubicada en la calle Viena de la capital, y otras trece en la misma unidad de Casilda Ordóñez.Asimismo, recordó que los requisitos para optar a una de ellas son únicamente que la unidad familiar esté empadronada en la capital y que el menor tenga 16 semanas de vida o más.u

Durante el acto, la gerente de Colorín Sin Fin recordó que este año, como el pasado, «se mantendrán los grupos burbuja, dado que el mantenimiento de la distancia de seguridad es imposible». Es decir, los niños «estarán en su aula y saldrán por turnos al patio en zonas solo para su clase, de tal forma que el contacto de un aula con otra no se dará en ningún momento». No faltarán el gel hidroalcohólico, la medición de temperatura, ni la ventilación, y las comidas se seguirán realizando en el aula en lugar de en el comedor.  

Asimismo, Saray Pérez agradeció las palabras del concejal de Educación, sobre todo teniendo en cuenta «la labor dura» del año pasado y que dio como resultado una incidencia muy baja. «No tuvimos ningún contagio entre niños, lo que demuestra que las medidas de seguridad fueron las adecuadas», expresó al respecto. «Los filtros nos van a valer para luchar, no solo contra el Covid, sino también contra un montón de bacterias y patógenos que son muy habituales en este tipo de centros», señaló Pérez. 

LABOR DE LAS EDUCADORAS. «El próximo curso lo vamos a hacer aún mejor», aseguró la gerente de Colorín Sin Fin, quien quiso poner de relieve el trabajo de las profesoras durante el confinamiento. «Mientras estábamos en casa, las educadoras de las escuelas infantiles de Palencia trabajaron y enviaron actividades para los niños todos los días. Los pequeños no dejaron de estar estimulados y su labor benefició mucho a los papás», destacó a la vez que calificó de «maravilloso» el retorno de los alumnos.