Cultura en el aislamiento

Rubén Abad
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En Guardo, Aguilar, Villamuriel y Venta de Baños es donde más se notan los efectos del confinamiento. Muchos de sus vecinos han optado por la música y la literatura para hacer más llevadero un encierro que comienza a pesar

Cultura en el aislamiento

En los cuatro pueblos más poblados de la provincia es, junto a la capital, donde más visibles son los efectos de la cuarentena. Allí el ajetreo habitual de sus calles ha dado paso al silencio  y la intensa actividad cultural de la que gozan estas localidades ha quedado aletargada de manera temporal. Pero no todo está perdido, pues los vecinos han cambiado el patio de butacas del cine y el teatro por el sofá de su salón.
De cultura saben mucho y bien en Guardo, y eso se nota también durante el confinamiento. En la casa de Miguel Ángel Marco, Ángela Castillo y Pablo Marco pasan los ratos libres ensayando teatro, violonchelo y xilófono, tres disciplinas que aprenden en AMGu. «Aunque la situación que estamos viviendo es dura, poder dedicar más tiempo a lo que más nos gusta nos está ayudando a llevarlo mejor», afirma esta familia madrileña afincada en Guardo desde 2006. 
Han creado una rutina de tareas domésticas, tiempo de estudio y  de ocio, todo ello sin salir de las cuatro paredes de su vivienda. «Estamos pasando la cuarentena en casa, puesto que en nuestras profesiones (tienen una clínica de podología y una ortopedia) no podemos garantizar la seguridad de nuestros pacientes ni la nuestra propia», apuntan
Cultura en el aislamientoCultura en el aislamientoEn Aguilar son más de libros, gracias en buena parte al extraordinario trabajo de Enrique Bravo, bibliotecario en Bernardo El Carpio. Con el recinto cerrado a cal y canto, ha realizado sesiones online «innovando y haciendo siempre cosas nuevas». Su pareja trabaja en la industria agrolimentaria  y él es el que está siempre en casa con sus hijos de 11 y 14 años con las tareas. En los ratos libres, además de mucha lectura, también ven películas y hacen sus pinitos con el bricolaje.
Francisco Javier Alonso e Izaskun García, junto a sus hijos Ainhoa (10 años) e Ibai (5), son una  familia de Villamuriel que todos los días pone música desde el balcón, pero no solo pinchan una selección propia, sino que atienden a las sugerencias que les llegan por WhatsApp. «Ponemos lo que nos pidan, Queen, Tusa,  Kortatu o lo que haga falta», dice Alonso. Los domingos hacen sesión especial junto a David Aparicio (saxofón) y Miguel Ángel Pascual (voz). «Nosotros acompañamos con la caja rumbera y tomamos un vino en los balcones. Es muy bonito», añade el padre de familia.
 Nuestros protagonistas de Venta de Baños son David Abad y Selene Molledo. Ellos también ponen música a diario, pero mientras hacen las tareas del hogar. Del piso salen solo para lo imprescindible, lo que incluye pasear a su perro Rocky. «Solo sale a la calle el tiempo necesario. Tiene mucha vitalidad, pero se conforma», comenta él. Entre hacer la casa y preparar la comida la mañana se pasa rápido. Las tardes las invierten en repostería, videojuegos, puzzles, pintar, jugar a las cartas y hasta han aprendido a cortarse el pelo. Cuando cae la noche terminan el día «en modo sofá, mantita y Netflix».


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