Superviviente a dos pandemias y una guerra

Rubén Abad
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Petra Ibáñez, natural de Barruelo y residente en Guardo, celebra su 104 cumpleaños en pleno confinamiento. Era una niña cuando la gripe española azotó al mundo y ahora se enfrenta al coronavirus

Superviviente a dos pandemias y una guerra

Nuestros mayores tienen mucho que enseñarnos y nos demuestran cada día que han sido unos superhéroes en un momento de la historia reciente de España en el que no era fácil salir adelante. El coronavirus y su rápida expansión  tiene a toda la sociedad con el corazón en un puño, pero hay a quienes esta situación no les resulta nueva, concretamente al puñado de palentinos que supera la barrera de los 102 años (hay 92 personas con más de 100 en el conjunto de la provincia), que ya vivieron en sus propias carnes otra pandemia como la que se conoció como la gripe española y se enfrentaron a la crudeza de la Guerra Civil cuando apenas eran unos mozos.

Hoy ponemos cara a una de esas sobrevivientes, Petra Ibáñez, que el martes celebró su 104 cumpleaños (103 según su DNI, porque se perdió la documentación del registro en un incendio) en Guardo, localidad a la que llegó de joven procedente de su Barruelo de su Santullán natal. Allí se casó y formó una familia de cuatro hijos (tres varones y una mujer) que solo pudieron acompañarla desde la distancia en este día tan especial y señalado para todos ellos.

La suya es una historia de superación, como la de muchos otros abuelos que supieron salir adelante con lo poco que tenían. Era una época de calamidades, aunque Ibáñez siempre ha reconocido que las penurias en los pueblos «se llevaban mejor», porque había un sentimiento de comunidad que ahora se ha perdido y porque quien más y quien menos tenía una pequeña parcela en la que sembraba verduras, hortalizas y frutales.

Era una niña de apenas dos años cuando la gripe española se cobró millones de vidas en todo el mundo y había cumplido los veinte cuando estalló la Guerra Civil. Años difíciles de los que se sobrepuso con la entereza, el sacrificio y la entrega que caracterizan a las personas de su generación. La señora Ibáñez trabajó duro durante años y eso la hizo muy popular entre las familias de aquel Guardo de principios y mediados del siglo XX que en nada se parece al actual. «Es muy conocida entre la gente de  edad más avanzada porque era la pescadera del pueblo. Cuando todavía no había tiendas, o muy pocas, ella iba de calle en calle y de casa en casa con el pescado en un carro», comenta su nieta, Patricia Marcos, quien destaca que ha sido una «trabajadora ejemplar».

Conscientes de la vulnerabilidad de las personas mayores frente al Covid-19, su familia y la persona de ayuda a domicilio que visita su vivienda han extremado las medidas de protección. Además, en casa solo entra su hija Pilar -a la que toda la familia está inmensamente agradecida por la forma de cuidarla-, con la que vive, y esta trabajadora de apoyo, porque cualquier precaución es poca cuando se tienen 104 años de edad.

«Es una pena que no hayamos podido estar hoy con ella pero preferimos que cuando pase podamos celebrarlo a tener que lamentarlo ahora. Ya tendremos tiempo de juntarnos los hijos, los nietos y los biznietos más adelante. Nuestra gran preocupación ahora es que no la pase nada, porque es la más frágil de toda la familia», apunta Marcos. Para suplir esa ausencia física, nietos y biznietos la han enviado un bonito vídeo de felicitación y realizaron una «gran videollamada familiar» para estar todos juntos, aunque sea de manera virtual.

Además, tuvo un regalo inesperado. El Ayuntamiento de Guardo la felicitó de una manera especial. Hasta la ventana del bloque de viviendas de la calle Bécquer en el que reside llegó la Policía Local; voluntarios de la Patrulla Ciudadana; la alcaldesa, Gemma Sanfélix; y la concejala de Infancia, Marta Romo, para desearle un feliz aniversario. «Fue muy emotivo para todos y ella se llevó una gran sorpresa porque fue un momento único para mi abuela», continúa Marcos.

Como recuerdo de este 104 cumpleaños un tanto atípico, esta mujer con una salud envidiable que solo toma «un par de pastillas», se lleva, además del vídeo y el cariño de los suyos, que esta vez se lo han trasmitido desde la distancia, un ramo de flores que le entregó la regidora guardense, personificando en ella su homenaje a todos los mayores que cumplen cuarentena.