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El paso de las Once Paradas encara por fin su arreglo

Carlos H. Sanz
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El Ayuntamiento confirma el acuerdo con los propietarios y el visto bueno de Patrimonio

El paso de las Once Paradas encara por fin su arreglo - Foto: Óscar Navarro

Arreglar el paso de las Once Paradas es una de las aspiraciones compartidas por las distintas corporaciones que han dirigido el Ayuntamiento al menos desde los últimos tres lustros. Un itinerario utilizado a diario por los ciudadanos ya que comunica de forma rápida el barrio de Allende el Río con el centro de la ciudad a través de Puentecillas, y que, sin embargo, padece desde hace años un estado lamentable, con grandes baches que se convierten en enormes charcos cada vez que llueve, una estrechísima acera de hormigón y losas de piedra caliza muy deformadas y sueltas.

La Corporación que preside Mario Simón no iba ser menos y ya tiene lista una memoria valorada para poner en valor esta zona de la ciudad. Con un presupuesto de 51.884,16 euros, para el que se solicitará una subvención a la Junta con cargo al Fondo de Cooperación Económica Local, la Concejalía de Obras prevé la mejora en pavimentos, saneamientos y alumbrado. De hecho, el responsable de este área, Facundo Pelayo, llevó el proyecto el lunes a la comisión de Obras para su dictamen favorable.

La actuación. La clave del proyecto es la pavimentación de los dos tramos que conforman el paso de las Once Paradas. En el primero de ellos, el del callejón entre la avenida de León y las compuertas, el Ayuntamiento pretende construir una acera de 1,80 metros de anchura en el mismo lado que la actual. Para llevar a cabo esta parte, se extenderá una solera de hormigón de 10 cm de espesor hasta conseguir la anchura deseada y, encima, se colocará una losa de hormigón de color gris oscuro. Además, se desbrozará, limpiará y nivelará la superficie del resto de la calle para, a continuación, extender una capa de zahorra natural compactada de 10 centímetros de espesor.

El otro tramo es el que comunica la zona de las compuertas con Puentecillas. Para él, la Concejalía de Obras propone extender una lámina geotextil sobre la que se colocará un pavimento formado por una capa de zahorra natural y una losa de hormigón. Esto permitirá enrasar el paso con la cota superior de la fábrica que aloja las compuertas del canal. A continuación, se colocará un suelo con piedra caliza que enrasará a su vez con la cota del paseo de adoquín que se dirige a Puentecillas. 

La mejora se completa con dos sumideros, alumbrado led (tres puntos de luz)y la retirada de la valla de protección existente, que se sustituirá por una barandilla metálica.

Acuerdo. No es una obra demasiado complicada, que de hecho podría estar acabada en un mes y medio, pero que hasta ahora presentó siempre un hándicap importante: necesita de un acuerdo con los propietarios del molino de las Once Paradas y de la servidumbre de paso. Una exigencia que, junto al visto bueno de Patrimonio a la actuación, ya ha logrado el equipo de Gobierno de PP y Cs.

En realidad, la historia de la calle de las Once Paradas es la de un desencuentro entre la familia propietaria y el Ayuntamiento. El problema es que no se sabe exactamente qué es este corredor peatonal. Desde el Consistorio siempre han mantenido que no es un bien privado de uso público porque no está registrado como tal, pero que tampoco está claro si realmente es una servidumbre, aunque parece ser que existe un derecho por el uso a lo largo del tiempo. 

Esas dudas y el distanciamiento que provocó que la modificación del PGOU en 2008 no reflejase las propuestas de los propietarios han impedido el acuerdo. De hecho, ni siquiera es la primera vez que se lleva un proyecto a la comisión de Obras. En 2014, ya se dio luz verde a una memoria que no salió adelante por falta de acuerdo con los propietarios sobre si la reforma respetaba o no la normativa de Patrimonio.

Esta era la situación hasta que, en febrero de 2018, el grupo municipal de Ciudadanos anunció que había alcanzado un acuerdo con la familia. La formación naranja estaba entonces en la oposición y el proyecto, valorado en 53.600 euros, no salió adelante.

Ahora que Patrimonio ha dado su visto bueno y que hay acuerdo con los propietarios, está más cerca que nunca de ser realidad. Solo falta ponerlo por escrito, motivo por el que la memoria quedó sobre la mesa en la comisión del lunes. Así lo confirma el edil del área, Facundo Pelayo, que se muestra convencido de que por fin se podrá llevar a cabo esta obra.