Un año de transición

Agencias
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El Atlético ha sufrido una profunda renovación deportiva en 2019, con la pérdida de alguno de sus estandartes, y confía en consolidar su proyecto en los próximos 12 meses

Un año de transición - Foto: Kiko Huesca

De Griezmann a Joao Félix, de Godín a Felipe, de Filipe Luis a Lodi... El 2019 fue para el Atlético un año de profunda renovación de su proyecto. Como lo definió su entrenador, el argentino Diego Pablo Simeone, la única constante rojiblanca en los últimos ocho cursos, un año en transición, entendida etimológicamente como la acción y el efecto de estar entre un punto y otro, entre lo viejo y lo nuevo. En definitiva, el ‘viaje’ de un proyecto sustentado en unos jugadores y la construcción de un nuevo grupo definido por otros futbolistas. 
Una transformación que no se intuía en toda su magnitud cuando los colchoneros saludaban a 2019, que comenzó con una sorprendente despedida de la Copa del Rey ante un Girona que fue capaz de remontar dos veces en el Wanda para empatar 3-3 y eliminar a los rojiblancos gracias al valor doble de los goles marcados en campo contrario.
Para sobrellevar la decepción, la hinchada madrileña celebró la llegada de Álvaro Morata como cedido con opción de compra del Chelsea inglés. Un refuerzo de lujo. Ya con el delantero en la dinámica del equipo y ante uno de sus exequipos, la Juventus de Turín, el Atlético cuajó un excelente encuentro de ida de octavos de final, con un triunfo por 2-0 que les llenaba de esperanza.
Trece días después, en Turín, las ilusiones se tornaron en pesadilla al recibir un castigo de tres goles, todos con la firma de Cristiano Ronaldo, la bestia negra rojiblanca que firmó la sentencia europea de los colchoneros. Los dos cabezazos y el tanto de penalti del portugués no solo generaron la eliminación rojiblanca en la Champions sino que, probablemente, aceleraron esta transición al negar la posibilidad de luchar por el máximo título continental de clubes a Griezmann, que, tres meses, después comunicó su postura de dejar la entidad.
En este lapso, el Atlético no consiguió dar caza al Barcelona en la Liga y ‘solo’ pudo consolidar su segundo subcampeonato consecutivo, con ocho tantos de ventaja sobre el Real Madrid.
Sin opciones reales de pelear el título, las últimas semanas de la temporada fueron para las despedidas. El uruguayo Diego Godín, sin acuerdo con el club para continuar, anunció su adiós a inicios de mayo; y poco después, el ‘Principito’ confirmó su decisión de salir del club, para acabar recalando en el Camp Nou. No fueron las únicas salidas. En marzo, el francés Lucas Hernández anunció su marcha al Bayern Múnich alemán, en julio Rodrigo Hernández puso rumbo al Manchester City inglés, y después confirmaron su adiós dos históricos: Filipe Luis y Juanfran Torres, ambos con destino a Brasil (Flamengo y Sao Paulo).
Para entonces el Atlético ya estaba comenzando la transición: en julio llegó Joao Félix, talentoso delantero de 19 años fichado al Benfica portugués por 126 millones de euros, importe récord para las arcas rojiblancas. El mexicano Héctor Herrera, el brasileño Felipe Monteiro, el inglés Kieran Trippier, el brasileño Renan Lodi, los españoles Marcos Llorente y Mario Hermoso y el serbio Ivan Saponjic completaron el rearme colchonero.
El nuevo Atlético apabulló en la pretemporada, pero, al comenzar el curso, todo se paralizó. Los del ‘Cholo’ no han funcionado como se esperaba, poniendo en peligro, incluso, su clasificación para los octavos de la Champions. Por eso, en 2020, el conjunto madrileño debe completar la transición y consolidar un bloque que pueda, de nuevo, estar en las finales y optar por los títulos, con el aval de seguir contando con Diego Simeone, encargado de encabezar una nueva reinvención.