Segundo Fernández ensalza el espíritu de convivencia vecinal

Laura Burón
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Segundo Fernández ensalza el espíritu de convivencia vecinal - Foto: Sara Muniosguren

El exprofesor del colegio Juan Mena y pregonero de las fiestas del Cristo asegura que para fortalecer ese sentimiento de pertenencia hace falta tiempo y «aunar esfuerzos entre todos los colectivos implicados en el barrio»

El barrio del Cristo vivió ayer el arranque oficial de sus fiestas con la entrega de los galardones que otorga la asociación de vecinos y el pregón. El primero en tomar la palabra fue el presidente del colectivo vecinal, Guillermo Barrios, que quiso recordar a todos aquellos que no pudieron participar en los actos por ser parte de las mesas electorales. 
Además, recalcó que la asociación se ha esforzado en organizar un programa «centrado en la diversión, la cultura, el deporte y la convivencia entre vecinos», y animó a «participar desde la alegría y el buen rollo». Barrios aprovechó su intervención para pedir a los vecinos que durante estos días hagan vida en el barrio, compren en comercios de proximidad y paseen por sus calles, aunque lamentó que en algunos momentos lo tengan difícil por la estrechez y deterioro de las aceras o la falta de iluminación de algunas zonas, como la del paseo de la acequia. A continuación, cedió la palabra al pregonero, el exprofesor del colegio Juan Mena, Segundo Fernández, quien comenzó recordando a «aquellas primeras familias de gitanos y payos que se establecieron a los pies del Cristo del Otero en tiempos muy difíciles para levantar un hogar y buscar un futuro mejor para sus hijos». 
Aseguró que desde esos años, el barrio ha crecido y de las casas molineras se ha pasado a los bloques de viviendas, pero aún así «las de este barrio son gentes dispuestas a echar una mano y a tener las puertas abiertas», y destacó la importancia de «mantener las raíces y el espíritu de convivencia».
El profesor resaltó que para «fortalecer la convivencia y mejorar el barrio hace falta tiempo y aunar esfuerzos entre todos los implicados», para así nombrar a los distintos colectivos con sede en el barrio. Entre los logros señaló la revitalización de la fiesta de Santo Toribio hasta el punto de conseguir la declaración de Fiesta de Interés Turístico Regional. También recordó que la Asociación de Vecinos del Barrio del Cristo fue la primera de la capital en crearse, en 1976 y lo hizo con una doble vertiente reivindicativa, la vinculada al urbanismo y  a la cultura.
Puesta en valor. Fernández desglosó algunos proyectos que se van a desarrollar en el barrio, como el Plan Director del Cristo,  para asegurar que el cerro es sinónimo de «vida, historia, leyenda, tradición y arte. Se le ensalza y se presume, pero no está lo suficientemente valorado». También exigió la conservación de los antiguos depósitos de agua como «signo de respeto por lo que supusieron de mejora para la ciudad».
Por supuesto, mencionó al patrono, que tan vinculado está con uno de los centros de peregrinación más importantes, por lo que pidió que la ruta del Camino Lebaniego comenzara en el cerro del Cristo y sobre la escultura más emblemática de la capital aseguró que «su importancia no radica en sus 21 metros de altura, sino en los que representa para la historia del arte y la innovación».
Así, llegó el turno de la entrega del Cristo de la Tristeza. El presidente de la asociación de vecinos explicó los motivos que han llevado a la junta directiva a decidir entregárselo al alcalde, Alfonso Polanco. Barrios desgranó una lista de reivindicaciones que incluía desde el plan de asfaltado prometido por el regidor hace un año, hasta la puesta en marcha del Reglamento de Participación Ciudadana en el que «han dejado fuera a las asociaciones vecinales», señalo. La falta de iluminación de algunas zonas, la ausencia de un proyecto de rehabilitación del Colegio de Huérfanas de Ferroviarios y la paralización del Plan Director del Cristo fueron los motivos esgrimidos para entregar este galardón. «Nos duele el descaro con el que nos ha tomado el pelo», afirmó Barrios.
Por su parte, el alcalde de Palencia aceptó el Cristo de la Tristeza con buen talante y aseguró que tomaba nota «de lo que me ofrecéis. Hoy estoy aquí para atenderos y escucharos», y luego hablar de los logros conseguidos por su equipo de Gobierno en los últimos años, como el descenso del número de parados, las obras ejecutadas, los Planes de Empleo o la rehabilitación del Cristo del Otero.
Un premio que no fue. A continuación, debería entregarse el Cristo de la Alegría, que inicialmente se concedió al atleta Héctor López pero que luego se le retiró por una polémica nacida por su relación con Vox. «Hemos reconocido el esfuerzo de Héctor, su trabajo en defensa de los intereses del barrio. Él sabe que tiene las puertas abiertas, pero hemos declarado el galardón desierto por la manipulación a la que esta asociación ha sido sometida en los últimos días», señaló, dando así por zanjado el incidente. 
López, presente en el acto y en declaraciones a Diario Palentino afirmó que «todo ha sido un malentendido». Añadió que participará de las fiestas «como si no hubiera ocurrido nada» y espera que no se respire «mal rollo» los próximos días. «Voy a seguir fiel al barrio y trabajando por él, con independencia de mi ideología política», manifestó.

Segundo Fernández ensalza el espíritu de convivencia vecinal Sara Muniosguren
Segundo Fernández ensalza el espíritu de convivencia vecinal - Foto: Sara Muniosguren
Segundo Fernández ensalza el espíritu de convivencia vecinal Sara Muniosguren
Segundo Fernández ensalza el espíritu de convivencia vecinal - Foto: Sara Muniosguren