Un detenido en Burgos con 26 armas y explosivos

SPC
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La operación Tangerina ha sido desarrollada en Miranda de Ebro

Presentación de una importante operación de relevancia nacional de la Guardia Civil en la provincia de Burgos. - Foto: Ical

Efectivos de la Guardia Civil desmantelaron el pasado jueves, 28 de noviembre, en una vivienda del centro de Miranda de Ebro (Burgos) un taller clandestino de fabricación de artefactos explosivos improvisados. Se trata de una de las mayores aprehensiones de artefactos explosivos caseros realizada hasta el momento en España, según destacaron hoy en la capital burgalesa el teniente coronel Alfonso Martín, el capitán Castellanos, del Servicio de Información de la Comandancia de Madrid, y el subdelegado del Gobierno en Burgos, Pedro Luis de la Fuente.

La Operación se denomina ‘Tangerina’ y es continuación de otra operación anterior de tráfico de armas llamada ‘Naranja’. Se ha detenido a una persona, que se encuentra ya en prisión, un varón de 43 años, vecino de la ciudad del Ebro, soltero y con una personalidad “solitaria, introvertida, y con una fuerte afición por las armas desde pequeño”. Compraba las armas en Eslovaquia, “originalmente armas de guerra, que estaban desactivadas de forma deficiente para poderlas vender ya que se podían activar fácilmente”, según explicó el capitán Castellanos.

De esta forma, según relató, esta persona adquiría en Eslovaquia armas de fuego deficientemente inutilizadas, muchas de ellas, de guerra (fusiles de asalto y subfusiles) que, posteriormente, manipulaba para ponerlas de nuevo en condiciones de disparar y efectuar fuego real. Dichas armas eran introducidas ilegalmente en España a través de paquetes postales, por lo que al ser registradas en las bases de datos nacionales podían ser derivadas al mercado ilegal o empleadas en actos delictivos con total impunidad.

En este aspecto, el teniente coronel, Alfonso Martín, subrayó que con esta intervención se ha impedido “no solo que el elevado número de artefactos explosivos y armas incautadas pudieran ser empleadas en hechos violentos o desviados al mercado negro” sino también “el riesgo para los vecinos de los lugares donde almacenaba el detenido en caso de una explosión accidental durante su fabricación y manipulación”.

Asimismo, destacó que el presunto autor tenía “los conocimientos suficientes para elaborar todos los artefactos intervenidos” dado “su vinculación al sector metalúrgico” hace que “tenga un carácter autodidacta”. Martín también destacó la “importancia” de que “lo ha hecho en solitario” y aseguró que tras una larga investigación “no se ha detectado ningún vínculo con ninguna otra persona u organización terrorista como la yihadista”.

A este varón, que vivía con sus padres y trabajaba en una empresa del sector metalúrgico de la localidad -donde fue detenido-, se le imputan los supuestos delitos de tráfico de armas, depósito de armas de guerra, depósito de armas, depósito de municiones y depósito de explosivos. El ahora detenido tenía instalado en su domicilio, un bloque de viviendas del centro de la ciudad, un taller clandestino dotado de todo tipo de maquinaria para la fabricación de artefactos explosivos improvisados, así como para la manipulación de armas de fuego y la fabricación artesanal de munición para las mismas.

Llevaba “al menos tres años” acumulando los explosivos, según precisó el capitán Castellanos, al tiempo que señaló que se han llevado cabo dos registros en su vivienda, “donde tenía instalado el taller”, dijo, pero añadió que “el grueso de los explosivos ya montados estaban en el garaje comunitario”.

Material incautado

Así, se han intervenido 17 artefactos explosivos de fabricación casera (cinco del tipo granada de mano, seis bombas de tubo y cuatro bombas de hierro fundido, una bola esférica y una termita); 26 armas de fuego (un fusil de asalto, un subfusil, dos escopetas, tres rifles, una carabina, dos armas largas de fabricación artesanal, ocho revólveres y ocho pistolas, varios de ellos municionados, incluso, con cartucho en la recámara y, por tanto, listos para ser usados).

Asimismo, en los efectos incautados se encuentra también más de 30 kilos de precursores de explosivos, seis detonadores eléctricos y numerosas mechas para explosivo; cuatro armas prohibidas (un bastón estoque, un tirachinas perfeccionado y dos pistolas de descargas eléctricas); 2.846 cartuchos de diferentes calibres; una ballesta de poleas; numerosas piezas de armas y cargadores; un silenciador; un chaleco antibalas; así como más de 4.000 vainas, proyectiles, fulminantes, turquesas, moldes, etcétera, incluidos calibres de guerra.

La operación ha sido desarrollada por agentes pertenecientes a la Jefatura de Información de la Guardia Civil, del Grupo de Información y del Grupo de Desactivación de Explosivos (Gedex) de la Comandancia de Burgos, así como por el Servicio Cinológico (perro detector de explosivos), según resaltó el subdelegado del Gobierno en Burgos.



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