El Gobierno impedirá el referéndum secesionista en todas sus vertientes

AGENCIAS
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Sáenz de Santamaría remarca que la Constitución y las leyes respaldan la ilegalidad de la consulta, aunque asevera que Rajoy acudirá con «espíritu abierto» a la reunión con Mas

MAS PIDE A LOS GRUPOS QUE NO HAYA "GESTICULACIÓN", SINO PACTOS "REALIZABLES" - Foto: ANDREU DALMAU


Mientras los equipos del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y del líder de la Generalitat, Artur Mas, siguen trabajando para buscar la fecha idónea para el encuentro entre ambos que los dirigentes acordaron la semana pasada por teléfono, el Ejecutivo no mueve ni una coma de ese guión que bien podría titularse «Diálogo sí, consulta no». Así lo remarcó ayer la vicepresidenta del Gabinete, Soraya Sáenz de Santamaría, que dejó claro que el referéndum independentista en Cataluña no se celebrará «en ninguna de sus vertientes», aunque aseveró que su jefe en Moncloa se reunirá con Mas con «espíritu abierto» para abordar muchos asuntos que afectan a la vida de los catalanes.
 En la rueda de prensa posterior al Consejo del Ministros, y mientras Rajoy estaba reunido con representantes de la Pequeña y Mediana Empresa de Cataluña (Pimec), favorables a la consulta, la popular resaltó que la postura del Ejecutivo es «clara»: no permitirá la celebración de una consulta «ilegal». Según justificó, el líder del Gabinete se siente amparado «por la Constitución y las leyes», que «está obligado a respetar y hacer respetar», por lo que el propio Rajoy ya ha dejado claro que «no puede disponer de la soberanía popular» ni autorizar algo que ya ha sido rechazado por el Tribunal Constitucional y las Cortes Generales del país.
 A su juicio, la actitud del mandatario catalán en defensa de una votación que ya sabe que es imposible, «dificulta mucho el proceso de diálogo», pese a lo que la vicepresidenta apuntó que el Gobierno quiere conocer su posición y abordar con él otros asuntos relevantes para los ciudadanos catalanes. «Si estamos en sostenella y no enmendalla y punto, se hacen más difíciles las alternativas», enfatizó sobre un encuentro que aún no tiene fecha.
 Sáenz de Santamaría indicó que, como en otras ocasiones, el Ejecutivo «trabaja en interés de todos los españoles, también de los catalanes», por lo que siempre busca su beneficio en aspectos «necesarios para la convivencia, el desarrollo económico o la creación de empleo».
 En este contexto, la vicepresidenta no aclaró si Rajoy intentará consensuar su postura con el nuevo líder del PSOE, Pedro Sánchez, antes de reunirse con Mas, aunque sí reveló que intentará mantener con él una «interlocución constante» como hacía con su antecesor en Ferraz, Alfredo Pérez Rubalcaba.

asunto no tratado. Aunque la cita sin fecha entre ambos líderes fue uno de los temas del día, el presidente de la patronal Pimec, Josep González, aseguró no haber abordado el asunto con Rajoy en su encuentro en la Moncloa. «No hemos hablado de la consulta», confirmó el empresario al salir de la reunión. Pese a ello, instó a los dirigentes a que sigan dialogando y a que mantengan un «bombardeo de propuestas y de ideas sobre este problema», porque «hay muchas posibilidades».
 Quien no mostró mucha confianza en el encuentro entre Rajoy y Mas fue el portavoz de CiU en el Congreso, José Antonio Duran i Lleida. «No sé que saldrá de esta reunión, pero mucho me temo que no gran cosa. Y a unos cuantos de aquí y de allí ya les irá bien. Mucha gente no quiere el acuerdo», esgrimió en su carta semanal a la militancia de Unió.
Mientras, el Pacto Nacional por el Derecho a Decidir, que aglutina a más de 2.000 partidos y entidades favorables a la consulta secesionista, que mantuvo la tercera reunión desde su constitución, acordó enviar una carta al presidente del Gobierno central en la que le reclaman que no impida que los catalanes puedan votar su futuro el 9 de noviembre.
Sin embargo, la misiva recibió una dura respuesta por parte de la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, que pidió al Pacto Nacional por el Derecho a Decidir que «no engañe» a los catalanes, porque los responsables de este órgano saben que no habrá consulta soberanista porque Mas no se saltará la legalidad vigente. «No contribuya a la ceremonia del engaño y la mentira», solicitó la popular.