Media vida entre fogones

Sergio Borja
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Los propietarios de El Brezo traspasan su local por jubilación. «Nos da mucha pena», alegan en su despedida

Media vida entre fogones - Foto: Óscar Navarro

El casino, el bar el Brezo y después el restaurante con el mismo nombre han visto crecer a Vicente Paredes y Lourdes Munguía, una pareja de hosteleros que llevan media vida entre fogones. Ha sido un negocio que «siempre ha ido muy bien», menos en 2008 con el inicio de la crisis, donde tuvieron que despedir a uno de sus camareros. 
«Siempre hemos estado al pie del cañón para los palentinos», comenta Munguía. «Comenzamos con un casino en la capital pero tuvimos que dejarlo porque nos encontramos varios problemas con diferentes socios de mi marido», explica la dueña. Pero la suerte les sonrió. «Nos surgió la oportunidad de coger un bar que se llamaba el Brezo y estaba muy bien. Logramos permanecer 22 años al frente, pero tuvimos que marcharnos porque se presentaron problemas con un vecino», aclara apenada.
Pero la vida les volvía a dar otra oportunidad y decidieron montar su propio restaurante con el mismo nombre. El restaurante El Brezo, situado en la avenida Cardenal Cisneros,19, busca nuevo dueño. «Por problemas de salud tenemos que dejarlo», asevera Munguía. «Yo tengo mal las rodillas y a mi marido le han detectado un soplo en el corazón. No queríamos dejarlo pero ha sido un caso de fuerza mayor», apunta. 
Tras media vida dedicada a la gestión de varios espacios hosteleros, Munguía  expresa que ella lo que quiere es lo mejor para su marido. «Es una bellísima persona que se merece lo mejor, aunque él es feliz con todo. Se divierte mucho en el mercado comprando carne, pescado, fruta, etc. es una persona que rebosa felicidad», refleja la dueña. 
Al llevar tanto tiempo entre los palentinos, a la gente le da pena. «Todo el mundo quiere despedirse del restaurante. Los clientes siempre se han portado muy bien con nosotros. Espero que el local vaya igual de bien cuando logremos traspasarlo. A los que vengan le vamos a dejar todo el menaje y no nos vamos a llevar nada», concluye.