Un palentino, detrás de la sonda Solar Orbiter

Diario Palentino
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La Solar Orbiter de la Agencia Espacial Europea, que se lanzó desde Cabo Cañaveral, tomará las primeras imágenes de las regiones polares y estudiará su comportamiento y efectos en la Tierra. César García Marirrodriga es el responsable del proyecto

Un palentino, detrás de la sonda Solar Orbiter

La sonda europea Solar Orbiter ya va camino del Sol, del que tomará las primeras imágenes de sus regiones polares, además de estudiar y tratar de predecir su comportamiento y sus efectos en la Tierra, para lo que se acercará a solo 42 millones de kilómetros. Pasaban tres minutos de las once de la noche en Florida cuando el horizonte de la mítica base de Cabo Cañaveral se iluminó con el gran fogonazo que salía de los motores del cohete Atlas V que dio a la sonda su primer empujón hacia el Sol, aunque para llegar a su órbita definitiva, dentro de dos años, contará con la ayuda de la gravedad de Venus y la Tierra.
El responsable del proyecto en la Agencia Espacial Europea (ESA) es el palentino César García Marirrodriga, quien destacó, según recoge la ESA en su página web, que «después de unos veinte años desde el inicio, seis de construcción y más de uno de pruebas, hemos establecido junto con nuestros socios industriales nuevas tecnologías de alta temperatura y hemos completado el desafío de construir una nave espacial que esté lista para enfrentar el sol y estudiarlo de cerca».
El director científico de la ESA, Gunter Hasinger, dijo a Efe tras el despegue que fue «maravilloso», el cohete «fue directamente hacia la Luna, parecía que viajaba a la Luna», agregó con una gran sonrisa. El espectáculo fue «superestético» según el jefe de la Oficina de Coordinación de la ESA, Fabio Favata, quien aseguró que «ha sido el lanzamiento más lindo» que haya visto nunca, parecía «una película». 
Un palentino, detrás de la sonda Solar OrbiterUn palentino, detrás de la sonda Solar OrbiterSolar Orbiter, una misión de la ESA con colaboración de la NASA, será la primera en estudiar las regiones polares y en hacer observaciones simultáneas del astro y de lo que sucede alrededor de la sonda, acercándose al Sol todo lo que permite la tecnología para que no se dañen su telescopios. Así intentará dar respuesta a cómo se crea la heliosfera -la burbuja magnetizada que envuelve el Sistema Solar- cómo surge y se acelerar el viento solar -una corriente de partículas energéticas (principalmente protones y electrones)-.
Además, buscará dar respuesta a cuál es el origen del campo magnético, responsable de toda la actividad del sol y que pasa por ciclos de once años cuyo funcionamiento de desconoce, y cómo todo ello influye en la meteorología espacial que afecta a la Tierra. «Este es el final de un largo camino y ahora se abre un excitante futuro», señaló a el responsable del proyecto científico por parte de la ESA, Daniel Müler.
Solar Orbiter o Black Bird (pájaro negro) como lo llama el equipo, es un cubo de unos tres metros y 1.730 kilos, equipado con diez instrumentos, seis paneles solares, cuatro antenas y un mástil. Esa es la ciencia que necesita para mirar a la cara a todo un gigante, dentro del cual caben 1,3 millones de tierras. Lejos de su apacible apariencia cuando se mira desde aquí, el Sol desarrolla una actividad frenética: emite constantemente un viento de partículas energéticas, produce erupciones, eyecciones y tormentas que pueden llegar a nuestro planeta y dañar la tecnología.
Comprender la física del Sol ayudará a predecir fenómenos meteorológicos espaciales como las tormentas solares y minimizar sus efectos en los satélites, las redes de telecomunicaciones, las eléctricas y de GPS, así como proteger a los astronautas de la Estación Espacial y a aquellos que en breve volverán a la Luna. 
Para ver y fotografiar las regiones polares, donde se producen importantes fenómenos para entender el mecanismo magnético de la estrella, adoptará una órbita única, 32 grados por encima de la elíptica -el plano en el que giran los planetas-, que le llevará a 42 millones de kilómetros del astro, incluso más cerca que Mercurio.