«Hay que estar preocupados y, desde luego, preparados»

ALBERTO ABASCAL
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Roberto Carrera Rojo, de 33 años y profesor de idiomas, acaba de regresar de China a su Palencia natal en plena vorágine del coronavirus

«Hay que estar preocupados y, desde luego, preparados» - Foto: Sara Muniosguren

Roberto Carrera Rojo, de 33 años y profesor de idiomas, acaba de regresar de China a su Palencia natal en plena vorágine del coronavirus, que tantos quebraderos de cabeza -no solo sanitarios sino socioculturales-, está acarreando a la sociedad mundial. «Yo creo que hay que estar preocupados y desde luego preparados porque, visto lo visto, la enfermedad se expande como la pólvora», asegura a Diario Palentino este profesor de inglés y español que ha dado ya por finalizado un periodo profesional de tres años y medio en el país asiático.
«Me fui en agosto de 2016 a China para ejercer como profesor de idiomas y este periodo acabó el pasado 30 de enero. La verdad es que tuve suerte porque pude coger un tren que me condujo hacia el aeropuerto de Cantón y tras pasar los controles pertinentes, volé hacia El Cairo (Egipto) porque quería pasar en este país un par de días. Allí tuve que volver a pasar otros controles interminables de temperatura corporal y datos personales y cuando regresé a España, vía Madrid, ya no los volví a sufrir. En realidad, ya no hacía falta porque los había padecido con antelación, pero aquí no se hacen controles para aquellos ciudadanos que no vienen directamente desde China», explica.
Roberto recuerda que él ha vivido durante este tiempo en Hengyang, la segunda ciudad más grande de la provincia china de Hunan, situada a unos 500 kilómetros al sur de Wuhan, la zona cero de la propagación del coronavirus. «Las ciudades están desiertas, los locales y los centros comerciales están cerrados a cal y canto, y la verdad es que la situación da miedo. Solo están abiertas al público algunas farmacias y los controles son muy férreos. Todo es fantasmagórico», señala Roberto, quien resalta un aspecto fundamental: «La enfermedad se expande como la pólvora y dicen que el periodo de incubación va de tres a 15 días. Teniendo en cuenta este detalle, Wuhan es un eje clave en el sistema de comunicaciones ferroviarias de China, como lo puede ser Madrid en España. Te puedes imaginar el número de personas que han pasado por esta ciudad antes de decretarse la alerta sanitaria».
El profesor palentino explica que la sociedad china es muy tradicional en sus costumbres sociosanitarias, aunque la llegada del coronavirus les ha cambiado la forma de pensar, al menos de forma temporal: «Ahora todo el mundo tiene mascarillas, la higiene personal se cuida al máximo y los posibles riesgos están controlados. Sin embargo, antes eran un tanto más descuidados. Si te fijas en los mercados del país puedes ver todo tipo de productos vivos o sacrificados entremezclados».

 Roberto, por lo demás, está de salud perfectamente, aunque reconoce que si tuviera algún síntoma (fiebre alta o problemas de respiración) no dudaría ni un instante en acudir al primer centro hospitalario donde se encuentre. «En China estuve varias veces enfermo con gripe durante mi estancia como profesor porque en las casas del sur no suele haber sistema de calefacción. De hecho, tuve que acudir al hospital y, en este sentido, tengo que decir que allí no hay Seguridad Social. O te pagas la factura médica, que no suele ser barata, o tienes que tener un seguro médico. Paradójicamente, China y Estados Unidos tienen un sistema sanitario muy similar», concreta Roberto.
Por lo demás, Roberto Carrera Rojo, que se casó con una ciudadana canadiense en Hong-Kong, reconoce que pese a su experiencia personal y profesional fuera de España, «la verdad es que últimamente estaba en tensión. Tenía unas enormes ganas de salir de China y regresar a mi país. Yo, en realidad, terminé mi contrato laboral en agosto pero lo prorrogué unos meses. Un poco más y no salgo», enfatiza.