Guardo saca a la calle cerca de 80 pendones

A. Benito
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Alrededor de setecientas personas procedentes de Palencia, Cantabria, León y Burgos fueron las encargadas de acompañar a los estandartes

Guardo saca a la calle cerca de 80 pendones

Recuperar la tradición de sacar a la calle los pendones concejiles e impulsar su mantenimiento y conservación. Ese es el objetivo con el que hace tres años nació en Guardo la Pendonada, una iniciativa que ayer logró que alrededor de 700 personas, procedentes de Palencia, León, Cantabria y Burgos, desfilaran junto a ochenta de estas insignias.
"A lo largo de los años, esta tradición se ha ido perdiendo, y con ella, muchos de los pendones que antaño lucía con orgullo cada localidad", indica María José García, concejala de Festejos de la localidad norteña, que una vez más ha vuelto a dejar patente su compromiso con las viejas costumbres y la cultura.
Cientos de personas salían así a la calle para disfrutar de un evento que llenó de color las calles de Guardo en una soleada jornada en la que se daba continuidad al XXVI Festival Folklórico, que el sábado congregó en el municipio minero a los grupos Aritz Berri Dantza Taldea de Arrigorriaga (Vizcaya), Música y Danza Los Chachipés de El Escorial (Madrid), Catalimbre Tradicional de Culleredo (La Coruña) y la propia Agrupación Floklórica de Guardo.
De esta forma, y tras haber actuado el día anterior en el auditorio municipal, los colectivos se encargaron de acompañar a los pendones que, desde la plaza Mayor, recorrieron algunas de las calles más céntricas de Guardo para ser finalmente presentadas y bailadas en la plaza de La Constitución.
Posteriormente, una comida de hermandad que tuvo lugar en torno a las 14,30 horas en el pabellón de deportes municipal puso el broche de oro a unos actos organizados desde el Ayuntamiento en colaboración con numerosos colectivos de la localidad con los que cientos de vecinos y visitantes pudieron disfrutar a lo largo de todo el fin de semana.
Cabe recordar que, en un principio, los pendones eran un símbolo personal de los caballeros, pero con la evolución de las villas y ciudades en la Baja Edad Media, el rey empezó a conceder estos estandartes para uso exclusivo de cada