Carlos Doyague, matador de toros: «Veo la temporada con más alicientes y eso me empuja a dar lo mejor de mí»

Jorge Cancho
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Carlos Doyague durante la entrevista en ‘Grana y Oro’. - Foto: Eva Garrido

«Ir a matar la primera corrida a Madrid es una locura, pero aún así estaría dispuesto a hacerlo»

Lleva seis temporadas tratando de abrirse hueco en el escalafón mayor sin que hasta la fecha lo haya conseguido, lo que no es óbice para que sus ilusiones de llegar a ser figura del toreo se mantengan intactas. Empezó con ‘El Regio’ y a lo largo de todos estos años ha estado en manos de Luciano Núñez, Andrés Sánchez, Santiago Garay y Antonio Martín y Jorge Manrique, si bien desde diciembre le apodera su paisano Francisco Lorenzo con quien espera  confirmar alternativa en Madrid para así tomar el impulso necesario que necesita su carrera.


Una nueva temporada e imagino que con las ilusiones renovadas...
Siempre he sido muy estable en cuanto a mis ilusiones, pues los bajones que he sufrido no han sido importantes. Fueran mejor o peor las cosas, he mantenido las mismas ganas de trabajar. Bien es cierto que esta temporada la veo con más aliciente y eso me empuja a dar más lo mejor de mí. No obstante, insisto en que jamás me ha faltado la ilusión ya que sin ella no podría ser torero.


Ya, pero tiene que resultar duro vivir en torero cuando van pasando los años y las oportunidades siguen escaseando...
Es muy complicado, aunque no deja de asemejarse a lo que le sucede a cualquier estudiante universitario que termina su carrera y trata de abrirse camino en el mundo laboral. El esfuerzo es muy grande y vas viendo como pasan los años sin que llegue la recompensa deseada. Pese a ello, lo bueno del mundo de los toros es que todo puede cambiar en un instante, de ahí que siga luchando al máximo para estar preparado para ese momento.


El año de su despedida de novillero pisó plazas como Las Ventas y La Maestranza. ¿ Esperaba entonces que su carrera como matador fuera a resultar tan dura?
Sabía perfectamente a lo que me exponía. Madrid y Sevilla eran importantísimas en mi despedida como novillero y en La Maestranza tuve el triunfo en la mano, pero fallé a espadas. Gracias a Dios lo arreglé el día de la alternativa en Palencia, pero la Feria de San Antolín no es la mejor fecha que digamos para que te puedan salir nuevos contratos.


¿De dónde saca las fuerzas para entrenar día a día como si fuera a matar ochenta festejos durante la temporada?
El hecho de tener una sola fecha cerrada te da alas para prepararte como si fueras a matar ochenta. Lo que sucede es que tienes que estar doblemente preparado y doblemente mentalizado ya que el que mata ochenta va toreando de seguido y no nota la inactividad, mientras que a los que tenemos pocos contratos no nos queda otra que esforzarnos al doscientos por cien para llegar a tope. Y para ello es fundamental la afición y la autoconfianza. En mi caso, tengo claro que quiero ser torero y no voy a parar hasta que consiga cambiar mi situación.


¿Se le ha pasado por la cabeza colgar los trastos?  
Desde luego, pero ha sido más por rabietas pasajeras que por otra cosa. Por ejemplo, una de esas rabietas fue cuando me fui entre pitos de la plaza de Palencia a la mesa de operaciones con una cornada y una mano partida. El caso es que a los cuatro días estaba entrenando de nuevo. Vamos, que si naciera de nuevo volvería a ser torero sin dudarlo una y mil veces ya que las mayores alegrías me las ha dado el toro y, sin embargo, las mayores decepciones jamás me las ha dado el toreo.


¿Sin oportunidades es muy difícil evolucionar?
Estar delante de la cara del toro es fundamental, pero la preparación también lo es. Yo creo que he ganado mucho en poso y en estética y no ha sido gracias a torear muchos festejos, sino a la intensa preparación que he tenido todos estos años. Ahora lo que busco es mentalizarme del todo para dar el paso y cruzar esa línea.


¿Piensa que su carrera ha estado debidamente dirigida por todos los apoderados que ha tenido?
De momento no ha faltado quien me apodere y eso ya es un logro para mí. Todos me han aportado cosas y cada uno ha puesto lo mejor de sí, de ahí que no pueda criticar a ninguno de ellos. Y es que hay que ser realista: ser el apoderado de Carlos Doyague no es fácil y más en estos años de crisis. Lo que sé a ciencia cierta es que si estoy donde estoy no es por culpa de mis apoderados, sino más bien porque cuando he tenido que dar el paso adelante me retraje un poquito.


¿Cree que con su paisano Francisco Lorenzo puede llegar ese giro deseado en su carrera?
Desde luego, de lo contrario no estaría con él. Le veo tremendamente ilusionado ya que siempre ha creído en mi concepto y eso me ayuda mucho. Ambos esperamos que esta temporada pueda ser la buena para empezar a ver el futuro de otra manera.


Su confirmación en Madrid sigue siendo la asignatura pendiente...
Ir a matar la primera corrida de toros a Madrid es una locura, toda una papeleta y diría que hasta un suicidio, pero aún así estaría dispuesto a hacerlo dada mi situación. Lo que pasa es que si no has toreado antes unas cuantas tardes es muy difícil que te coloquen en Las Ventas. Por lo tanto es la pescadilla que se muerde la cola.


La que no se perderá este año es la Feria de San Antolín de su Palencia natal...
El año pasado no pude estar y la verdad es que me molestó, si bien ya he limado asperezas y me hace una enorme ilusión saber que el próximo mes de septiembre volveré a torear ante mis paisanos.

«Antes me mostraba más conformista»

Dado su concepto, siempre lo ha tenido más complicado que otros compañeros cuyo sello les permite enfrentarse con más garantías a todo tipo de toros...
Estoy buscando con ahínco ser capaz de solventar los problemas de aquellos toros que no se dejan torear como uno quiere. Me estoy preocupando mucho más de coger poder, de sobrepasar esas barreras con las que antes me mostraba más conformista. A veces he sido capaz de hacerlo de forma natural, y si lo he hecho una vez por qué no voy a poder hacerlo siempre. Por ello, trato de poner mi cabeza en orden y el cuerpo lo más fino posible de cara a conseguirlo. El torear bien es innato, pero la técnica,  la fuerza y el poder se ganan con el entrenamiento y la mentalización.


Sigue inédito en muchas plazas y el factor sorpresa siempre es bueno...
Lo tengo presente, pero necesito oportunidades para que se vea mi evolución. Si llegan estoy convencido de que puedo sorprender en muchas plazas.

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