Innovación artesanal desde Ecuador

María Herrero
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'Itagra', centro tecnológico agrario palentino, ayuda a los trabajadores ecuatorianos a fortalecer sus recursos y mejorar sus capacidades de trabajo • 'InnBolívar' ha sido el proyecto llevado a cabo para esta iniciativa

'Itagra' trabaja con artesanos lácteos dentro de la iniciativa. - Foto: INNBOLIVAR.ORG

Ecuador ha sido el escenario del último proyecto de Itagra.CT, un Centro Tecnológico Agrario y Agroalimentario de Palencia. Las necesidades de mejora de esta industria en Bolívar, una de las provincias menos desarrolladas del país, llevaron a este centro a emprender su viaje hacia América del Sur.
El proyecto recibió el nombre de InnBolívar y, tras 18 meses de trabajo, acaba de finalizar. Su desarrollo trataba de fomentar la cultura innovadora en las pequeñas industrias de esta región y enseñarles técnicas para mejorar la producción.
En Bolívar colaboraron con varias empresas artesanales que trabajan en el sector lácteo, con el maíz o en la elaboración de licores, entre otros trabajos.
Asimismo, han colaborado con la Universidad Estatal de Bolívar (UEB) y la Universidad Técnica de Ambato (UTA). Allí, y a petición de los empresarios de la región, llevaron a cabo varios cursos de formación online y mesas redondas de colaboración. «Nos costó bastante trabajo conseguir un grupo de alumnos que formasen una cantidad llamativa, ellos no estaban acostumbrados a trabajar con Internet», comenta Fernando González, director del Itagra.
Muchas de las actividades que han ejecutado en Ecuador ya tenían su primera experimentación en España, pero allí se programaron sobre la marcha, una vez que conocieron las necesidades de los habitantes de la región.
«Estudiamos la mejor manera de envasar los productos que permitiese un alargamiento de su vida útil», comenta González. También, les ayudaron a paliar los problemas que sufrían sus cultivos. «Hemos utilizado ozono para el control de una enfermedad en los bananeros y mejorar su conservación hasta el consumidor», añade el director.
Asimismo, consiguieron mejorar la posición en el mercado ecuatoriano de estas pequeñas empresas artesanales y el nivel de exportaciones con Estados Unidos y Europa ha crecido, un objetivo que tenían planteado desde el comienzo del proyecto.
Por otra parte, dejaron creada una oficina de innovación en la UEB. Desde ese momento, pueden acudir todos los pequeños artesanos en el momento que tengan algún tipo de necesidad respecto a su trabajo en los cultivos.
También han recibido apoyo por parte de las instituciones ecuatorianas, como el Gobierno Autónomo de Bolívar, y las empresas. «Allí toda la ayuda es en especie: infraestructuras para trabajar, empleados, han cooperado mucho», puntualiza Fernando González.

IDEA ORIGINAL. La intención de viajar hasta Bolívar y establecerse allí durante año y medio nació a través de una joven ecuatoriana que realizó las prácticas de su máster en el Itagra.
A partir de este momento, el centro palentino creó las bases de InnBolívar que se presentaron a la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid), donde les concedieron financiación total.
Los objetivos de este proyecto radicaban en fortalecer las capacidades de I+D+i en Bolívar, fomentar los recuros endógenos y la exportación como cimentación para el crecimiento.
Itagra, y en concreto Fernando González, están muy contentos con los logros conseguidos en los 18 meses de trabajo. Sin embargo, «con más implicación habríamos conseguido más cosas, el concepto de empresa allí no está muy claro», apunta el director.
Apuesta por continuar la evolución del proyecto mediante la oficina de innovación. «Hemos dejado sembrada una semilla que esperemos que dé sus frutos».

FUTURO. El Itagra volvió a Palencia con muchas ganas de continuar su trabajo en nuevos proyectos, sin embargo «la crisis ha afectado profundamente a nuestro sector», manifiesta el director del centro tecnológico.
Ahora mismo, su trabajo se centra en biotecnología (especies forestales), laboratorio y experimentación en el campo.
Asimismo, el Itagra está pendiente de una inversión del Aecid, cantidad en la que confían. «Nos hemos presentado a licitaciones internacionales pero no hemos sido subvencionados», comenta Feranando González.
El centro palentino continúa con su labor en la industria alimentaria, para innovar y ayudar a todos los proyectos que surjan, en cualquier lugar del mundo, dedicados al medio ambiente.