Un relevo sin problemas

Carlos H. Sanz
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El nuevo aparcamiento del hospital asume sin contratiempos de espacio el volumen de vehículos del anterior, aunque la falta de información y de sendas para peatones y las obras de la glorieta dificultan su utilización

Un relevo sin problemas - Foto: Á“scar Navarro

Aunque habrá que esperar a septiembre u octubre, a que el hospital recupere su ritmo habitual tras el verano para poder calibrar si el nuevo aparcamiento es capaz de asumir el más del millar de coches que se desplaza a diario hasta el centro sanitario, lo cierto es que la nueva instalación ha superado sin problemas graves su puesta en funcionamiento.
Las 750 plazas del parking son por ahora suficientes para garantizar una plaza de aparcamiento en el hospital Río Carrión a todo aquel que necesite desplazarse en vehículo hasta el centro sanitario. Tal y como pudo comprobar ayer este periódico, incluso hubo plazas libres durante toda la mañana, aunque hay que tener en cuenta que en verano descienden las consultas, las hospitalizaciones y hay menos personal sanitario trabajando.
La impresión general de los usuarios es por ahora positiva. «Hay más plazas y es más sencillo moverse por el aparcamiento en busca de un sitio», señala un usuario procedente de Saldaña. «Yo no he tenido ningún problema en encontrar plaza, y eso que me temía lo peor», comenta una mujer que acompaña a su madre a una consulta. 
indicaciones. Una nota de aprobado que, sin embargo, no libra a la nueva instalación de algunas críticas por parte de los usuarios. La principal es que el nuevo parking está más alejado del edificio de consultas externas que el viejo, lo que obliga a dar un pequeño paseo que seguro que preferirían ahorrarse aquellas personas enfermas o con movilidad reducida. «Tampoco está muy claro por dónde hay que ir, aunque al menos ya no hay que subir escaleras», comenta un usuario que se dirige hacia el antiguo edificio de Materno sin tener muy claro cuál es el camino más corto hacia su médico.
Otro problema evidente del aparcamiento es que todo el flujo de usuarios se concentra en el gran pasillo central, donde hay pintados dos carriles para vehículos pero ninguna senda para peatones. Personas y coches comparten espacio en la calzada, lo que supone un peligro de atropello dada el elevado y constante movimiento de coches y personas.
A estas deficiencias se suma otra que será temporal. Las obras de la glorieta que articulará el tráfico de acceso y salida de aparcamiento -una actuación que está desarrollando el Ayuntamiento- obligan a que todos los usuarios a utilizar una única entrada y salida del aparcamiento. 
El acceso se realiza desde el Puente de Hierro, por la calle Ponce de León, y por la avenida de Donantes de Sangre. No genera demasiados problemas, ya que en las inmediaciones del parking se ha restringido el tráfico a un solo sentido por las obras. Sí es cierto que la entrada al aparcamiento podía estar más clara, ya que la pintura horizontal puede hacer pensar a los conductores que se trata de una salida. 
Tampoco ayuda el hecho de que algunos conductores incívicos no respeten las señales y utilicen la entrada al aparcamiento como una salida, con el fin de evitar que haya que dar toda la vuelta si se quiere ir a la zona sur de la ciudad o a Villamuriel, por ejemplo.
pocas retenciones. Y es que para marcharse, hay que hacerlo obligatoriamente por la carretera de Villamuriel, hacia el camino de Collantes y, desde allí, hasta el Puente Mayor. Esto, al contrario de lo que se pueda pensar, no crea un tapón en el tráfico. DP pudo comprobar ayer que durante buena parte de la mañana  un vehículo podía acceder desde el hospital al centro a través del Puente Mayor sin problema. Sí fue más complicado entre las 13,45 y las 15 horas, cuando coinciden el fin de las consultas y el cambio de turno de los trabajadores del hospital, además de la salida de los trabajadores de Seda y San Juan de Dios. 
En el peor de los casos, las retenciones por la acumulación de vehículos en el camino de Collantes y el paseo de Faustino Calvo hicieron que completar el trayecto entre el Río Carrión y la avenida de Castilla llevase unos 13 minutos como máximo.
En principio, estos problemas desaparecerán en cuanto la nueva glorieta esté terminada, ya que además de articular el tráfico de entrada y salida al aparcamiento lo dotarán de un nuevo acceso desde la carretera de Villamuriel.
Mientras tanto, el viejo aparcamiento sigue vallado a la espera de que comiencen las obras del bloque técnico, la parte clave de la primera fase del nuevo hospital. La única actividad visible ayer era la de dos operarios que se afanaban en retirar el cableado enmarañado en el seto ubicado en el lateral de la zona de aparcamiento. 



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